Τρίτη, 7 Οκτωβρίου 2014

ΑΜΦΙΠΟΛΗ. Η ΙΣΤΟΡΙΑ ΜΙΑΣ ΠΟΛΗΣ - 3

La renovación de la antigüedad tardía 
Al final de la antigúedad, Anfípolis participó de la prosperidad económica de la provincia romana de Macedonia, cuyo testimonio es la multiplicación de iglesias cristianas. Significativamente, sin embargo, estas iglesias fueron construidas en un área restringida, al abrigo de los muros de la acrópolis: son el signo de que el gran perímetro fortificado antiguo no era defendible, y de que la población de la ciudad había disminuido considerablemente. 
No obstante, el número, el tamaño y el lujo de las iglesias construidas entre el siglo V y el VI eran impresionantes: cuatro basílicas adornadas con ricos pavimentos de mosaicos y una cuidada escultura arquitectónica (ver el capitel con prótomes de carnero) han sido excavadas, así como una iglesia de planta central, hexagonal, que recuerda la de la San Vital de Rávena. Esta actividad edilicia sólo puede comprenderse sabiendo que la Iglesia local acertó al beneficiarse de los antiguos circuitos del evergetismo, lo que desembocó en que la riqueza agrícola se tradujera en el crecimiento arquitectónico del centro urbano. 
Anfípolis fue entonces un obispado sufragáneo de Tesalónica; el obispo es mencionado por primera vez en 553. 
De la reducción del área urbana a la desaparición de la ciudad 
Las invasiones eslavas de finales del siglo VI acabaron por arruinar progresivamente el territorio interior anfipolitano, y acarrearon el declive de la ciudad, cuyos habitantes se replegaronn en un primer momento en la acrópolis. Las murallas fueron preservadas, gracias a los materiales de construcción saqueados (spolia) y reutilizados de los diversos monumentos de la ciudad; las grandes cisternas, en desuso, de la ciudad alta fueron ocupadas por pequeñas casas y talleres de artesanos. Hacia la mitad del siglo VII, se produjo una nueva reducción del área urbana, con la construcción de una nueva muralla con torres pentagonales, que atravesaba la acrópolis, por enmedio de los monumentos existentes, así como las termas romanas, y sobre todo la basílica episcopal. 
La ciudad fue probablemente abandonada en el siglo VIII. El último obispo del que se tiene noticia es en el 787. 
Los habitantes se refugiaron en la vecina Eyón, puerto de Anfípolis, reconstruida y vuelta a fortificar en época bizantina, con el nombre de Crisópolis. Dicho puerto conoció una cierta prosperidad, antes de ser abandonado en la época otomana. Los bizantinos la denominaron Popolia, y actualmente poese el nombre de Neokhorio. 
Los últimos signos de actividad registrados en las inmediaciones de la ciudad consistieron en la construcción en 1367 de una torre fortificada al norte de la ciudad, por el gran primicerio Juan y el estratopedarca Alexis, con el fin de proteger las tierras que ambos habían donado al monasterio atonita del Pantocrátor. (es.wikipedia.org)

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