Παρασκευή, 30 Δεκεμβρίου 2011

ΕΛΛΗΝΕΣ ΖΩΓΡΑΦΟΙ ΣΤΑ ΗΜΕΡΟΛΟΓΙΑ ΤΗΣ ΑΓΕΤ ΗΡΑΚΛΗΣ 1956-2009


Pintores griegos por las Agendas de Hércules Compañía general de Cemento 1956-2009
La colección de obras de arte de AGET Iraklis ha sido cedida al Museo Benaki por un plazo de 19 años. Entre los esfuerzos para promoverla y valorizarla de la manera más adecuada y completa posible, se planea ya para el otoño de 2011 la primera exposición de obras de la colección.


Se trata de una exposición retrospectiva, que comprenderá obras de todos los calendarios de AGET, en orden cronológico, para poner así de relieve su presencia ininterrumpida en la vida cotidiana de un periodo de más de cincuenta años. Entre los pintores representados hay exponentes de la «vieja guardia», Nikos Hatzikyriakos-Ghika, Giannis Moralis, Giannis Tsarouhis, Spyros Vasiliou, Giannis Spyropoulos, así como bastantes más recientes, como Panagiotis Tetsis, Alekos Levidis, Giorgis Varlamos, Dimitris Mytaras y Alekos Fasianos.


Al mismo tiempo, se presentarán algunos calendarios que, aparte de constituir ya documentos históricos, son por sí mismos pequeñas obras de arte. (benaki.gr)


Museo Benaki
26/10/2011 - 09/01/2012




Δευτέρα, 26 Δεκεμβρίου 2011

"ΜΝΗΜΟΝΕΥΕΤΕ ΑΛΕΞΑΝΔΡΟ ΠΑΠΑΔΙΑΜΑΝΤΗ". 100 ΧΡΟΝΙΑ ΑΠΟ ΤΟΝ ΘΑΝΑΤΟ ΤΟΥ


Alexandros Papadiamantis (4 de marzo de 1851 - 3 de enero de 1911) nació en la isla de Skiathos, en la zona oeste del mar Egeo. La isla aparece notablemente en su obra. Su padre fue sacerdote. Se mudó a Atenas de joven para terminar sus estudios de bachillerato, e inició estudios en la facultad de filosofía de Atenas, pero nunca los terminó. Volvió a su isla natal al final de su vida, donde murió. Se ganó la vida (de mala manera) escribiendo, desde artículos en periódicos y pequeñas historias hasta varias novelas. No se casó, era un hombre solitario.
La mayor obra de Papadiamantis fueron la serie de novelas Η γυφτοπούλα (La gitanilla o La hija del gitano), Η μετανάστις (La emigrante) y "Merchants of Nations." Eran libros de aventuras por el Mediterráneo, con ricos argumentos sobre capturas, guerras, plagas, etc. Sin embargo, el autor es más recordado por sus breves relatos. Escritos en su propia versión de la katharévusa, el idioma griego oficial de la época (un lenguaje "purista" fuertemente influenciado por la antigua Grecia), las historias de Papadiamantis son pequeños diamantes. Proporciona claras y líricas imágenes de la vida de campo en Skiathos, o la vida urbana en los barrios pobres de Atenas, con pequeños destellos de profunda psicología. La nostalgia por la infancia en la isla es palpable en la mayoría de ellas; las historias con aires urbanos a menudo trata sobre la alienación. Los personajes son dibujados mano hábil, y hablan en lenguaje coloquial; los personajes de la isla usan un dialecto. La profunda fe cristiana de Papadiamantis, junto con los sentimientos místicos de la liturgia bizantina, influyen en muchas historias. La mayoría de su trabajo está impregnado de melancolía, y muestra empatía con la gente que sufre, sin importar si son santos o pecadores, inocentes o culpables. Su único santo, de hecho, es un pobre pastor que, habiendo avisado a los habitantes de la isla, es brutalmente asesinado por pitaras Sarracenos después de negarse a abandonar su rebaño por la seguridad de la ciudad fortificada. Esta peculiar historia, "The Poor Saint," es lo más cercano a una verdadera historia religiosa.
Una muestra del profundo sentimiento humano de Papadiamantis es su conocida obra maestra, la novela Ἡ φόνισσα (La asesina). Es la historia de una comadrona de Skiathos, que siente pena por las familias con muchas hijas: dadas las malas condiciones económicas, solo pueden casarse si pagan cierto dinero, y eran por lo tanto una carga para las familias pobres. La comadrona hace lo que ella cree que es una acción noble, un asesinato por compasión de los bebes femeninos. Cuando es descubierta, se da cuenta de que idea de estar ayudando era monstruosamente errónea, y que ha abandonado su función de dar vida, y no muerte. Perseguida, se tira al mar. El personaje de la asesina es descrito con empatía, sin condena. Décadas después de ser escrita, fue pasada al cine por Kostas Ferris. (es.wikipedia.org)


Σάββατο, 24 Δεκεμβρίου 2011

Τρίτη, 20 Δεκεμβρίου 2011

Η ΦΟΝΙΣΣΑ 1


Recostada cerca del fuego, con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en el borde de la chimenea, la tía Jadula, más conocida como Yanú Frányisa, la de Ioanis Frangos, no dormía, sino que sacrificaba su sueño al lado de la cuna de su pequeña nieta enferma. La parturienta, la madre de la criatura, se había dormido hacía poco sobre su pobre jergón colocado a ras de suelo.
El pequeño candil titilaba, colgado bajo la campana del hogar. Arrojaba más sombra que luz sobre los escasos y miserables muebles, que parecían más limpios y ordenados por la noche. Las tres teas a medio consumir y el gran leño de pie en el fuego arrojaban mucha ceniza, algunas brasas y, por momentos, una llama temblorosa; entonces la vieja recordaba entre sueños a su ausente hija pequeña, Crinió, que si se encontrara en aquel momento en la habitación, canturrearía, como salmodiando, aquello de: «Si es amigo, que se alegre; si enemigo, que reviente...».
Jadula, la llamada Frányisa, o Frangoyanú, de casi sesenta años, era una mujer bien hecha, de rasgos hombrunos, de energía masculina, y con un asomo de bigote sobre los labios. Al reflexionar, a la luz de sus recuerdos, sobre su vida entera, veía que no había hecho otra cosa que servir a los demás. De niña, sirvió a sus padres. Cuando se casó, fue esclava de su marido —y sin embargo, a causa del carácter de ella y de la debilidad de él, fue a la vez también su tutora—; cuando tuvo hijos, fue criada de sus hijos; cuando sus hijos tuvieron hijos, fue de nuevo la sirvienta de sus nietos.
La criatura había nacido dos semanas antes. Su madre había tenido un parto difícil. Era la que dormía en la cama, la hija primogénita de Frangoyanú, Deljaró Trajílena, la mujer de Trajilis. Se habían dado prisa en bautizarla el décimo día porque estaba muy enferma: tenía una tos que parecía tos ferina, acompañada de síntomas casi espasmódicos. Cuando la bautizaron, la criatura se encontró mejor la primera noche, y la tos disminuyó un poco. Durante muchas noches, Frangoyanú no había conciliado el sueño ni había cerrado los párpados, velando al lado de la criatura, que no podía imaginar cuántas molestias ocasionaba, ni cuánto martirio le quedaba por sufrir, si sobrevivía. Y no podía ni imaginarse la pregunta que sólo su abuela se hacía para sus adentros: «Dios mío, ¿para qué tiene que venir ella también al mundo?»
La vieja la acunaba, y habría sido capaz de hacer de sus sufrimientos canciones sobre la cuna de la pequeña. Durante la noche pasada, en efecto, había «delirado» evocando todas sus amarguras con crudeza. En forma de imágenes, escenas y visiones, había rememorado toda su vida, inútil, vana y pesada.

Alexandros Papadiamantis: La asesina (Periférica, 2010)
trad.: Laura Salas Rodríguez

La asesina
película griega de Costas Feris (1974)


“Pero vamos a ver, dígame usted si hacía falta que nacieran tantas niñas. Y si nacen, ¿vale la pena criarlas? Mejor que no salgan adelante”

Este escalofriante pensamiento de su protagonista resume la tesis de La asesina de Alexandros Papadiamantis, autor griego del s. XIX que, como suele suceder, a menudo aparece etiquetado como costumbrista o muy del gusto de la época. Sin embargo, con ser el mejor representante del relato de su tiempo, y el más conocido entre los griegos, hay que decir que La asesina es mucho más que una novela corta decimonónica, porque contiene una reflexión inusual para el mundo griego sobre la mujer, su situación y papel en la sociedad, que el autor retrata con amargura en la persona de Fragoyanú, una de tantas mujeres de las islas o las poblaciones pequeñas de aquel estado griego recién inaugurado, marcada desde su nacimiento por el azar de haber sido niña y no varón.
En una sociedad mermada por las guerras, la pobreza y la emigración masculina, donde la tradición exige de la mujer una generosa dote (una vivienda, terrenos y dinero en metálico, además del ajuar) para poder acceder al matrimonio y liberar así a los padres de una pesada carga, nacer mujer o engendrar niñas es casi una maldición, o al menos a esa conclusión llega nuestra asesina tras una muy difícil vida en la que solo ha contado con su ingenio (una mente femenina, que se dice en griego, por su capacidad de resolución) para sortear las sucesivas olas que la han azotado desde su llegada al mundo.
Raquel Pérez Mena

Πέμπτη, 15 Δεκεμβρίου 2011

ΛΩΞΑΝΤΡΑ



Ópera prima de María Iordanidu, Loxandra es una novela redactada con un estilo ágil y agradable, nos muestra la historia de su abuela, que se inicia en el último tercio del siglo XIX en la ciudad de Constantinopla (antiguamente Estambul, perteneciente a la república de Turquía) y narra el universo cotidiano de la vida, en los momentos previos al estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914.
La autora nació en 1897 y murió en 1989, inició su actividad literaria hasta los 66 años de edad. María Iordanidu escribió otras novelas: Vacaciones en el Cáucaso, publicada en 1965; Como los alocados pájaros, de 1978; Las vueltas del destino, escrita en 1979 y El patio de nuestra casa, editada en 1981.
En la novela de corte costumbrista nos muestra un mosaico vital de las prácticas sociales y culturales: tradiciones, costumbres y supersticiones de diversos pueblos, pero la intención primordial de la autora es contarnos sus recuerdos.


Espontánea, desmesurada, golosa, desprendida, apasionada y tierna a la vez, la griega Loxandra es un personaje delicioso. Parte esencial de ese mosaico abigarrado que era Constantinopla en el siglo XIX, cría a sus hijos, cuida de su marido, hace buenas migas con los aguadores y los vendedores de sahlep –turcos todos, sí, pero definitivamente diferentes del detestable sultán que le robó su gata–, y mantiene un insólito y constante toma y daca con la Virgen de Baluklí.


El mundo de Loxandra, mujer elemental, grande y fuerte, hecha para querer y manifestar cariño, besando, cocinando o gritando, está hecho de pequeños sucesos por los que transitan innumerables parientes, amigos, criadas, vecinos, etc.
Su vida, nada llamativa, sirve de soporte al desarrollo de una época crucial para el futuro de oriente y occidente. La autora crea un gran personaje y da sabor épico a su modesta existencia porque, ignorante y primitiva como es, Loxandra sabe dónde se encuentra la verdadera felicidad y cómo transmitirla a los demás. Llena de fe en la Virgen y de amor al prójimo, sufre y disfruta con igual naturalidad, y sabe ser punto de referencia inamovible en una época de cambios que tiende a provocar conductas erráticas. Bien escrita, espontánea, realista y exquisita a la vez, esta novela, además de tratar de tiempos y circunstancias en general poco conocidos, da vida a un tipo femenino de validez universal, tierno, admirable y divertido.



Maria Iordanidu: Loxandra

Editorial Lumen (2000)
Editorial Universidad Veracruzana (2005)
Traductora: Selma Ancira

Publicaciones Universidad de Jaume I (2009)
Traductor: Rubén Montañés


El éxito abrumador que obtuvo por esta novela animó la autora a continuar. Aparte del triunfo comercial que conoció en Grecia, Loxandra ha estado traducida a varias lenguas y, además, adaptada a una serie televisiva con el mismo nombre.



Σάββατο, 10 Δεκεμβρίου 2011

ΑΚΥΒΕΡΝΗΤΕΣ ΠΟΛΙΤΕΙΕΣ


Stratís Tsircas: Ciudades a la deriva (Trilogía) [Cátedra, 2011]
Escritor de la diáspora, Stratís Tsircas nació en El Cairo en 1911. Tras el dramático declive de la colonia griega, se trasladó a Atenas en 1963, donde vivió hasta su muerte en 1980. Su obra más ambiciosa, la trilogía «Ciudades a la deriva», hito de la narrativa griega contemporánea, lleva el sello de un escritor que quiso conjugar la perspectiva histórica, el compromiso político y la independencia crítica con las enseñanzas de la modernidad literaria y el legado de C. P. Cavafis.
Segunda Guerra Mundial. Tras la ocupación de Grecia por la Alemania nazi, las brigadas griegas en el exilio contribuyen al esfuerzo bélico aliado en Oriente Medio. Tres ciudades, Jerusalén, El Cairo y Alejandría, son el escenario en el que se entremezclan —en una compleja red de relaciones de poder— militares y civiles, nativos y refugiados, políticos y espías, comunistas, liberales y fascistas, europeos, árabes y judíos, idealistas y cínicos, víctimas y verdugos. Espacio de encuentro entre historia y ficción, novela-río de múltiples dimensiones, personajes, voces y miradas, «Ciudades a la deriva» proclama el papel de la literatura en la construcción de la memoria histórica. La pregunta sobre si era «este» el mundo por el que se llevó a cabo la guerra contra el fascismo acompañará más allá de sus páginas a quien se adentre en su lectura.


ABC, 8/2/1972

Τετάρτη, 30 Νοεμβρίου 2011

150 ΧΡΟΝΙΑ ΑΠΟ ΤΗΝ ΕΚΔΟΣΗ ΤΟΥ ΠΡΩΤΟΥ ΕΛΛΗΝΙΚΟΥ ΓΡΑΜΜΑΤΟΣΗΜΟΥ


1861

La colección de cabezas de Hermes es una de las más raras y valiosas del mundo.
Son famosas por su elegancia y perfección. Fueron diseñadas por Albert Barre e
impresas en Francia en 1861, con lo que se convierten en los primeros sellos
postales griegos. (sobregrecia.com)


Παρασκευή, 25 Νοεμβρίου 2011

Κυριακή, 20 Νοεμβρίου 2011

Η ΔΙΩΡΥΓΑ ΤΗΣ ΚΟΡΙΝΘΟΥ


El istmo de Corinto es una franja de tierra que une el Peloponeso con la Hélade, la Grecia continental. Está bañado por el mar Jónico y el mar Egeo. En su punto más estrecho, el istmo mide 6 km de ancho. Desde finales del siglo XIX está atravesado por el canal de Corinto, proyecto cuyos primeros planos se remontan a la Antigüedad.
Según la mitología griega, fue disputado por Helios y Poseidón. Egeón, una divinidad marina del mar Egeo, fue llamado para arbitrar el conflicto. Dio la razón a Poseidón.
Históricamente, el istmo fue habitado desde el Neolítico y la Edad del Bronce. Fue fortificado enseguida por los corintios hacia el siglo XI a. C., para protegerse de las invasiones. Una nueva línea de murallas fue realizada hacia el 480 a. C., para frenar un ataque persa, que no se concretó. Una tercera línea fue levantada en el siglo III a. C., contra los galos. (es.wikipedia.org)


El Canal de Corinto es una vía de agua artificial que une el golfo de Corinto con el mar Egeo por el istmo de Corinto, abriendo esta vía al transporte marítimo y separando el Peloponeso del resto de Grecia. Mide 6,3 km de largo y se construyó entre 1881 y 1893. Fue construido por el ingeniero húngaro Esteban Türr (1825-1908). Bajo los proyectos de Lesseps, famoso realizador del canal de Suez y del canal de Panamá, que recogían el antiguo trazado de Nerón, Türr dirigió las obras del canal de Corinto desde 1881. El canal fue inaugurado el 9 de noviembre de 1893.
El canal evita el rodeo de 400 km alrededor de la Península del Peloponeso a los barcos pequeños, ya que sólo tiene 21 m de ancho y 8 de profundidad. A pesar de estas limitaciones, cerca de 11000 barcos cruzan el canal cada año, en su mayoría pertenecientes a rutas turísticas.
Aunque el proyecto no se concretó hasta el siglo XIX, la idea venía concibiéndose desde al menos el siglo VII a. C., cuando el tirano Periandro de Corinto pensó en ejecutar una obra similar pero se vio obligado a cancelarla debido a las dificultades técnicas, insalvables para la época, construyendo en su lugar una rampa de piedra sobre el istmo de Corinto a la que se conoce como Diolkos, y cuyos restos pueden verse todavía hoy discurriendo de forma paralela al canal.
En los últimos años de la República romana, Julio César vio ventajas en la construcción del canal para su recién formada Colonia laus Iulia Corinthiensis.
En el año 67, el Emperador romano Nerón ordenó que el canal se excavara nuevamente, encomendando el trabajo a 6000 esclavos. Nerón murió un año después y su sucesor, Galba, canceló el proyecto por considerarlo demasiado costoso. (es.wikipedia.org)

Τρίτη, 15 Νοεμβρίου 2011

ΜΑΡΑΘΩΝΙΟΣ ΔΡΟΜΟΣ

Una maratón es una prueba atlética de resistencia con categoría olímpica que consiste en correr una distancia de 42 195 metros. Forma parte del programa olímpico en la categoría masculina desde 1896, y en 1984 se incorporó la categoría femenina.
Su origen se encuentra en la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 a. C. murió de fatiga tras haber corrido unos 40 km desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. En honor a la hazaña de Filípides se creó una competición con el nombre de "maratón", que fue incluida en los juegos de 1896 de Atenas inaugurados por el Barón Pierre de Coubertin.
En estos primeros Juegos Olímpicos el gran héroe fue el ganador de la prueba de maratón, un vendedor de agua griego llamado Spiridon Louis, que fue seleccionado casi por obligación por un oficial del ejército griego. Antes de la salida permaneció dos días en oración y ayuno. Al final de la carrera entró en solitario por la meta para delirio de sus compatriotas, salvando así el honor helénico, dado que fue el único triunfo griego en una prueba de atletismo en estos juegos. Esta victoria lo convirtió en una persona rica; incluso un carnicero se ofreció a darle carne de por vida y un zapatero a calzarle. Murió sin faltarle nada.

Los 42 195 m por los que hoy día conocemos el Maratón datan del año 1908, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Londres y la reina estableció, sin quererlo, esta distancia como la distancia oficial de la carrera de resistencia por antonomasia. Esta distancia es la que separa la ciudad inglesa de Windsor del estadio White City, en Londres. Los últimos metros fueron añadidos para que la final tuviera lugar frente al palco presidencial del estadio. La distancia quedó establecida definitivamente como única oficial en el congreso de la IAAF celebrado en Ginebra en 1921, antes de los Juegos Olímpicos de París 1924.
Inicialmente todos los maratones eran masculinos. Las carreras femeninas comenzaron en la década de 1970 y hoy casi todas incluyen una modalidad para mujeres. El maratón femenino fue introducido en el calendario olímpico por primera vez en los Juegos de Los Ángeles '84. (es.ikipedia.org)




La leyenda
En 490 a.C. en la ciudad griega de Atenas, las mujeres esperaban saber si sus maridos ganaban o perdían la batalla en la llanura de Maratón (lugar ubicado aproximadamente a 42 km) debido que sus enemigos persas habían jurado que tras vencer a los griegos irían a Atenas a saquear la ciudad, violar a las mujeres y sacrificar a los niños.
Al conocer esto, los griegos decidieron que si las mujeres de Atenas no recibían la noticia de la victoria griega antes de 24 horas, coincidiendo con la puesta del Sol, serían ellas mismas quienes matarían a sus hijos y se suicidarían a continuación. Los griegos ganaron la batalla, pero les llevó más tiempo del esperado, así que corrían el riesgo de que sus mujeres, por ignorarlo, ejecutasen el plan y matasen a los niños y se suicidasen después.
El general ateniense Milcíades el Joven decidió enviar un mensajero a dar la noticia a la polis griega. Y aquí se mezcla la historia con la leyenda: Filípides, además de haber estado combatiendo un día entero, tuvo que recorrer una distancia de entre 30 y 35 km para dar la noticia, puesto que la ciudad de Maratón está al noroeste de Atenas, a no mucha distancia. Tomó tanto empeño en llegar a su destino a la mayor brevedad que, cuando llegó, cayó agotado y antes de morir sólo pudo decir una palabra: "νίκη" ( -Níki- victoria en griego antiguo).
Otra versión nos la da el historiador Heródoto. Según él, Filípides fue enviado hacia Esparta para pedir asistencia militar y poder repeler la invasión de los persas, quienes estaban avanzando hacia Maratón. Según Heródoto, Filípides corrió desde Atenas a Esparta en dos días, recorriendo 240 km. Los fundadores del C.O.I. tomaron la primera versión y fijaron la distancia de la carrera en 40 km, aunque existe una carrera anual en homenaje a esta gesta denominada Espartatlón (Spartathlon), que recorre la distancia desde Atenas a Esparta. Pero no hay evidencia alguna de que en el mundo antiguo hubiera existido una competencia parecida a la maratón moderna (es.wikipedia.org)




Spiridon Louis (Marousi, Grecia, 12 de enero de 1873 – 26 de marzo de 1940) fue un corredor griego que ganó la medalla de oro en la maratón de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en 1896. Louis, cuya preparación como deportista había sido muy limitada, venció a varios corredores de renombre internacional y al principal favorito griego Kharilaos Vasilakos, que había ganado la prueba de maratón en los Juegos Panhelénicos, convirtiéndose en un héroe nacional al obtener la única victoria griega en atletismo.Louis era vendedor de agua en las calles de Atenas, que a la sazón no contaba aún con sistema de agua potable. Fue seleccionado por el coronel Poporopopoulos quien había sido su superior durante el servicio militar, para participar en el evento que se realizaba por primera vez.
Superando a Albin Lermusiaux y Teddy Flack, deportistas de renombre que habían obtenido medallas en las carreras de media distancia, Louis completó los 40 km de la maratón en 2 h, 58 min, 50 s.
Esta competición fue la única que Louis llevó a cabo durante su vida; tras los Juegos Olímpicos se retiró a su pueblo natal a trabajar como granjero y luego como agente de policía. Murió pocos años más tarde en su pueblo natal.

Fue presidente honorario de la delegación griega de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.
En el año 2004 al Estadio Olímpico de Atenas, escenario de las ceremonias y de las competencias de atletismo de los Juegos Olímpicos de 2004, se le dio su nombre en su memoria. (es.wikipedia.org)



Todos los años en el primer domingo de noviembre, la Maratón clásica de Atenas se lleva a cabo para conmemorar este gran acontecimiento histórico en la ciudad.


Πέμπτη, 10 Νοεμβρίου 2011

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