Σάββατο, 26 Μαΐου 2018

Η ΛΕΗΛΑΣΙΑ ΤΗΣ ΠΟΛΙΤΙΣΤΙΚΗΣ ΚΛΗΡΟΝΟΜΙΑΣ ΣΤΗΝ ΚΑΤΕΧΟΜΕΝΗ ΚΥΠΡΟ - 3


Lleva la fecha del 3 de julio de 2006 la resolución con la que el Parlamento europeo denunció por primera vez oficialmente la situación de deterioro y expoliación que vive el patrimonio artístico y cultural del norte de Chipre, ocupado desde hace 32 años por el ejército turco.
Sólo desde 2003 los greco-chipriotas pueden cruzar la línea de frontera entre la República de Chipre y la zona controlada por los turcos. Desde esa fecha, las principales instituciones culturales del país, como el Museo bizantino de la Fundación “Arzobispo Makarios III” y el Museo del monasterio de Kikkos, están inspeccionando el territorio y han llegado a crear un archivo con casi 20.000 fotografías digitales, relativas a las casi 500 iglesias bizantinas y a los diecisiete monasterios situados en el norte de la isla, que fueron construidos desde la era paleocristiana a la edad moderna, pasando por la época bizantina y el periodo de la dominación francesa (siglos XI-XV) y veneciana (siglos XV-XVI): un patrimonio artístico de inmenso valor, en gran parte perdido o deteriorado. Son imágenes que atestiguan la urgencia de una intervención de salvaguardia que proteja la herencia histórica, cultural y religiosa de esta zona. A Ioannis Eliades, encargado del Museo bizantino de Nicosia, y a Charalampos Chotzakoglou, profesor de Historia de arte bizantino de la Universidad de Atenas, va el mérito de haber puesto a disposición este material, cuyo primer resultado ha sido una exposición fotográfica itinerante, que en el futuro piensa llegar a todas las capitales de la Unión Europea. 

Desde 1974 el número de las iglesias del norte todavía en función se ha reducido a cuatro o cinco. Setenta y siete fueron transformadas en mezquitas, tras ser despojadas de todos los iconos y paramentos sagrados; las demás fueron sometidas a saqueos y destrucciones, utilizadas como establos para los animales, almacenes, garajes, depósitos de armas, y tanatorios, hoteles, galerías de arte, night clubs, o simplemente abandonadas a su destino, sin contar cincuenta edificios sagrados de los que todavía no se conocen sus condiciones porque se hallan en áreas controladas directamente por los militares, y otros que han sido demolidos. Tampoco los numerosos sitios arqueológicos de la zona han quedado libres de robos y expoliaciones. Otro motivo de alarma es la substracción y venta, comenzada inmediatamente después de 1974, de mosaicos, frescos, miles de iconos –se calculan unos 20.000, hoy desaparecidos– en el mercado internacional clandestino de obras de arte. Un fenómeno que por desgracia es común en muchas áreas de Oriente Próximo expuestas a los vientos de guerra, pero que en el norte de Chipre es sistemático desde hace 32 años. Las graves consecuencias son evidentes. 
Uno de los ejemplos más sonados es el de la iglesia de Panagia Kanakaria, donde existía una obra de arte de inestimable valor. Su mosaico del ábside, de la época de Justiniano (fechado entre el 525 y el 530), era una de las poquísimas imágenes que en el Mediterráneo oriental se habían salvado de la furia de los iconoclastas, pero que en 1979 fue arrancado y dividido en trozos. Representaba a Cristo en los brazos de la Virgen sentada en el trono, rodeada por los arcángeles Miguel y Gabriel y trece medallones con los rostros de Cristo y de los apóstoles. Cuatro trozos aparecieron en Europa en 1988. Un comerciante de arte turco, Aydin Dikmen, se los ofreció a la anticuaria americana Peggy Goldberg, cerrando el negocio por un millón de dólares. Pero cuando la señora Goldberg, mediante el archiduque Geza de Habsburgo y su casa de subastas de Ginebra, se puso en contacto con Marion True, directora del Paul Getty Museum de Malibú, para vender los mosaicos por la cifra de 20 millones de dólares, el Museo avisó a las autoridades judiciales americanas y a la Iglesia chipriota. Hoy estos fragmentos, que la justicia de los Estados Unidos ha devuelto a sus propietarios legítimos, están expuestos en el Museo bizantino de Nicosia. Pero del resto del mosaico no se sabe nada, siempre que el procedimiento rudimentario para arrancarlo de la pared no haya causado la destrucción de gran parte de la obra. «La odisea de los mosaicos de la iglesia de Kanakaria», escribía en 1990 en el Frankfurter Allgemeine Zeitung el bizantinólogo alemán Klaus Gallas, al regresar de un viaje por el norte de Chipre, «es uno más de los miles de ejemplos de obras desaparecidas que solo en raras ocasiones han podido ser reconocidas como obras de arte robadas».
El famoso monasterio bizantino en el pueblo de Kalogrea, conocido con el nombre de Antiphonitis, se ha convertido en el símbolo de la destrucción del patrimonio artístico y eclesial del norte de Chipre. Sus espléndidos frescos, de los siglos XII y XV, fueron divididos en pequeños fragmentos para ser vendidos a coleccionistas privados. La enorme representación del Segundo Adviento o la monumental del Árbol de Jessé y algunas escenas de la Vida de María están perdidas para siempre. La Iglesia de Chipre ha logrado recuperar sólo algunos fragmentos, mientras que otros permanecen escondidos en colecciones privadas desconocidas. Y cuando de vez en cuando salen a la luz, en los almacenes de las casas de subastas occidentales, comienzan largos pleitos para tratar de recuperarlos y restituirlos a Chipre. Una operación que no siempre da resultados: en 1995 un tribunal holandés dictó sentencia contra la devolución de cuatro valiosos iconos procedentes de la iglesia de Antiphonitis. También fracasó el intento de devolver a Chipre una puerta procedente del iconostasio de la iglesia de Agios Anastasios, en Peristerona, cerca de la ciudad de Famagosta, actualmente expuesta en el Colegio de Arte japonés de Osaka.
Más suerte tuvieron las 38 piezas del siglo XIII robadas en la iglesia de Agios Eufemianos, en la aldea de Lyssi, que fueron vendidas a la Menil Foundation de Texas, y hoy están expuestas en el museo de la Fundación, en Houston. Los frescos, recompuestos y restaurados, que representan a Cristo Pantocrator y a la Virgen, deberán ser restituidos a Chipre en 2012, según el acuerdo entre la Iglesia ortodoxa de Chipre y la Fundación americana. Pero sólo poquísimos de los 20.000 iconos desaparecidos de las iglesias del norte han podido ser recuperados. Ha habido también casos en que los mismos turco-chipriotas han salvado y restituido a la Iglesia ortodoxa valiosos iconos procedentes del norte. (30giorni.it)

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