Τετάρτη, 30 Ιανουαρίου 2013

ΠΡΙΓΚΙΠΙΣΣΕΣ ΤΗΣ ΜΕΣΟΓΕΙΟΥ ΣΤΗΝ ΑΥΓΗ ΤΗΣ ΙΣΤΟΡΙΑΣ


Se ha inaugurado en el Museo de Arte Cicládico de Atenas la exposición “Princesas del Mediterráneo en el alba de la Historia”, una exposición que, por primera vez en Grecia, resalta la importancia de las mujeres en distintas sociedades de la Edad del Hierro. 
La exposición presenta 24 ejemplos de princesas de Grecia, Chipre, Italia meridional y Etruria, que vivieron entre los siglos X y V antes de Cristo, es decir en el último período de la Prehistoria y ¡más de 500 artefactos!Pero, ¡no piensen que esas princesas eran todas...princesas o personajes mitológicos! El término se utiliza en un sentido más amplio para referirse a mujeres eminentes en sus comunidades por varias razones como, por ejemplo, su linaje. En realidad, se trata de personas reales, hijas de reyes, pero también sacerdotisas, hasta pitonisas y brujas. Todas eran mujeres de prestigio en sus sociedades. 
Los tesoros de arte antiguo, que están comprendidos en la exhibición y en su mayoría proceden de tumbas, muestran de manera muy clara el papel que jugaban las mujeres en el desarrollo de la antigua cultura mediterránea y reflejan el mundo de arte, riqueza y gloria de esas princesas que vivieron en el alba de la historia. 
Entre las piezas arqueológicas, hay vasijas y utensilios de cobre, joyas, cinturones, estatuillas de cobre, terracotta y marfil, jarrones de vidrio, hasta pequeñas cucharas usadas para extender productos cosméticos.
La Señora de Lefkafi (Eubea), la ateniense rica encontrada en el Ágora de Atenas, la famosa reina de Sirolo-Numana (Piceno), entierros de Verucchio y Basilicata en Italia, la Sacerdotisa de Sindos (cerca de Tesalónica), son los ejemplos más destacantes de esta exposición que les va a deslumbrar con la riqueza de sus objetos.

 

Fuente: panoramagriego.gr

Παρασκευή, 25 Ιανουαρίου 2013

ΒΑΛΚΑΝΙΚΟΙ ΠΟΛΕΜΟΙ 1912-1913. Η ΑΥΓΗ ΤΟΥ ΕΛΛΗΝΙΚΟΥ 20ου ΑΙΩΝΑ


Guerras Balcánicas 1912-1913 : El comienzo del siglo XX griego
La exposición presenta fotografías raras, material de archivo relativo y recuerdos históricos, que aspiran a poner de manifiesto la guerra de los griegos y de Grecia en 1912-1913, destacando especialmente los esfuerzos patrióticos junto a la agonía que estos conllevaban. 
A través de material inédito relativo a los voluntarios caídos en las guerras de 1912-1922, se dibuja el mapa del delicado concepto de la entrega y el sacrificio en la guerra. 
Al mismo tiempo, una unidad específica de la exposición se dedica a presentar la ciudad de Salónica durante las Guerras Balcánicas.
Museo Benaki
12/12/2012 - 10/02/2013


Κυριακή, 20 Ιανουαρίου 2013

ΙΦΙΓΕΝΕΙΑ. ΜΙΑ ΤΑΙΝΙΑ ΤΟΥ ΜΙΧΑΛΗ ΚΑΚΟΓΙΑΝΝΗ


En 1977, de vueltas a suelo griego y finalizado el éxodo forzoso de los intelectuales que resultaban incómodos al régimen dictatorial por sus ideales más o menos comunistas, como era el caso de Mikis Theodorakis, se pudo rodar por fin, con cierto margen de presupuesto, la “Ifigenia”. Cacoyannis volvió a requerir la colaboración de este compositor para crear la banda sonora y Theodorakis lo hizo con sumo gusto. Es más, ha confesado que es el trabajo que más le gusta de todos los que ha realizado para el cine. A Irene le reservó uno de los mejores papeles de su carrera cinematográfica, el de la sufriente y, al final, dolida Clitemnestra. Para encarnar a la inocente Ifigenia buscó una adolescente (Tatiana Papamosju) que no tenía experiencia previa ni en cine ni en teatro y trabajó mucho con ella para lograr conseguir que de ella misma salieran las dos caras tan diferentes del personaje, ingenua y alegre al comienzo de la cinta, valiente y heroica al final, dejando al resto de los personajes a la altura de sus sandalias. Una vez más vemos aquí el sello de Cacoyannis en los enfoques, la cámara al hombro y los movimientos vertiginosos cuando se requieren, los tiempos lentos y los silencios, los planos de tres actores en disposición geométrica, las intervenciones del coro de mujeres, y, como no podía ser de otro modo, su broche final con una interpretación de las dos actrices protagonistas que logra conmover a las piedras. También en esta ocasión se seleccionó la obra de Cacoyannis para que compitiese al Oscar a la mejor película de idioma extranjero y las malas lenguas aseguraron que no ganó a falta de sólo un voto. Sin embargo sí obtuvo premios y distinciones tanto en el Festival de Cine de Tesalónica como en diferentes festivales de cine europeos. 
Cacoyannis confesó estar orgulloso de su trilogía inspirada en Eurípides y bien podía estarlo, porque los que nos dedicamos a estudiar los textos clásicos, así como las versiones fílmicas que tienen alguna utilidad didáctica para acercarnos a éstos, podemos asegurar sin ningún temor a equivocarnos que no hay ejemplos mayores en la historia del cine de cómo la literatura griega puede seguir viva en nuestros días. Esta es la mayor herencia que nos ha podido dejar Michael Cacoyannis. Y, aunque sea en versión original o con subtítulos en inglés (hasta que alguien se dé cuenta de lo rentable que podría resultar su distribución en el mercado español), merece la pena ver estas tres grandes películas y, de paso, releer las tragedias que en su día escribió Eurípides. 

Alejandro Valverde García (metakinema.es) 


Τρίτη, 15 Ιανουαρίου 2013

ΤΡΩΑΔΕΣ. ΜΙΑ ΤΑΙΝΙΑ ΤΟΥ ΜΙΧΑΛΗ ΚΑΚΟΓΙΑΝΝΗ


Casi diez años tardó en rodarse la segunda parte de esta trilogía, pero aquí se debía a problemas económicos y políticos muy serios. De hecho, parte del equipo de “Electra” tuvo que abandonar Grecia en 1967 debido a la dictadura de los coroneles. Así que, con este telón de fondo, Cacoyannis se traslada, en su búsqueda de exteriores, hasta llegar a nuestra Sigüenza (Guadalajara) y allí monta sus ruinas troyanas a la española. El papel principal, el de la reina Hécuba, se lo ofrece a su gran amiga Katharine Hepburn, el de Andrómaca a Vanessa Redgrave y el de la demente Casandra a Geneviève Bujold. A Irene le reservó el rol de Helena, a pesar de que en un principio ella contaba con hacer la Andrómaca, mucho más apetecible por su gran carga dramática. Y Cacoyannis no se equivocó tampoco esta vez. Basta con ver qué Helena pretendía mostrar al público: por un lado atractiva y seductora, pero, por otro lado, tremendamente soberbia y desvergonzada, falsa hasta la médula, odiada por todas las troyanas y deseada por todos los griegos. El debate casi judicial entre Helena y Hécuba al final de la película vuelve a funcionar, permitiéndole a la Hepburn y a la Papas demostrar su talento. El cruce de miradas asesinas que se echan la una a la otra es también parte de la interpretación, porque ambas se profesaban una profunda admiración. El resultado de esta nueva incursión en las tragedias de Eurípides fue una película digna, con actuaciones memorables por parte de las cuatro actrices principales, que transmite perfectamente el abatimiento, la angustia, la impotencia y la desolación de todo conflicto armado. No logró el éxito de taquilla de “Electra”, pero tampoco a Eurípides lo aclamaron cuando se atrevió a representarla. Todo lo contrario: el abucheo que le tributaron en Atenas debió ser mayúsculo. 

Alejandro Valverde García (metakinema.es)



Πέμπτη, 10 Ιανουαρίου 2013

ΗΛΕΚΤΡΑ. ΜΙΑ ΤΑΙΝΙΑ ΤΟΥ ΜΙΧΑΛΗ ΚΑΚΟΓΙΑΝΝΗ

Mijalis Kakoyiannis (luego Michael Cacoyannis) había nacido el año 1922 en Lemessó (Chipre), donde hoy en día un centro escolar lleva su nombre a mucha honra. Hijo de abogado, no tuvo muchas opciones a la hora de escoger su futuro. Pero la carrera de Derecho no le estimulaba lo más mínimo, a pesar de poder permitirse el lujo de estudiar en Londres. Lo que le gustaba desde pequeño era leer historias que le trasladaban a épocas y lugares diferentes, ver películas al aire libre en el cine de barrio y crear sus propias obras para representarlas ante el primero al que pillase a mano. Por eso no tiene nada de sorprendente que terminase acercándose por los camerinos del ilustre Old Vic y que intentase buscar la mejor forma de canalizar su verdadera vocación a través primero de la interpretación (consiguió incluso el papel protagonista del “Calígula” de Camus) y, finalmente, de la dirección de actores. A su regreso a Grecia, en 1953, fue metiéndose en el mundo del cine y filmó un número considerable de películas de muy alta calidad, contratando como protagonistas a las mejores actrices del momento, ya fuera una estrella ya consagrada del teatro helénico, caso de Elli Lambetti, su protagonista de “La muchacha de negro” (1956), ya se tratase de un rostro nuevo, como ocurrió con Melina Mercuri, a quien dio la oportunidad de debutar en la gran pantalla con la excepcional “Stella” (1955), que causó verdadero furor y llegó al público internacional gracias a su presentación en el Festival de Cannes. 
Un buen día llegó a sus manos casualmente la obra de un autor trágico del s. IV a. JC., Eurípides. Éste había llevado al teatro unos textos insultantes, políticamente incorrectos, y muy novedosos, tanto por su técnica dramática y musical, como por el tratamiento de los personajes femeninos, de una profundidad psicológica abrumadora. Basta con leer o ver representada una de estas obras para reconocer que son verdaderos alegatos antibelicistas, y esto a Cacoyannis le entusiasmó. Hasta tal punto se vio reflejado e identificado con el autor antiguo que ya no pudo quitarse de su inquieta y fluctuante mente un ambicioso proyecto: llevar al cine una trilogía basándose en las tragedias Ifigenia en Áulide, Electra y Las troyanas. Y, con el tiempo, no sólo las adaptó creando su guión cinematográfico, sino que se recorrió medio mundo montando sus propias versiones teatrales e incluso colaborando en adaptaciones operísticas. En este apasionante y a veces obsesivo viaje siempre estuvo acompañado por Irene Papas, la actriz que, según él, mejor sabía transmitir lo que Eurípides pretendía denunciar a los atenienses de la Época Clásica. A los dos les unía, además de la nacionalidad (que, para un griego, ya es mucho), la traumatizante experiencia de una segunda guerra mundial y otra guerra civil entre hermanos, y un amor pasional y visceral tanto por el arte, en sus diversas manifestaciones, como por el ser humano. Ambos se declaraban profundamente maniáticos, de carácter inseguro, unas veces volcanes en erupción, llenos de ganas y capacidad de trabajo creativo, y otras veces apagados, poco comunicativos y con ganas de desaparecer del mapa. Cuando se unen sus genialidades el fruto es impresionante. Y para eso nos basta ver “Electra” (1962), que, gracias a todos los dioses del Olimpo, se reeditó en Grecia en 2006. 
La trilogía trágica de Cacoyannis asombra por el realismo con el que está concebida y representada la acción dramática. Ése es el verdadero sello del director. En las tres destacan las interpretaciones magníficas de las actrices, las bandas sonoras de Mikis Theodorakis y una austeridad y estilización máxima tanto en vestuario como en decorados, preferentemente exteriores reales. El tema fundamental es la denuncia de la violencia en todos los ámbitos posibles, desde el doméstico o familiar (“Electra” e “Ifigenia”) hasta el público, donde siempre prevalecen los intereses políticos y, sobre todo, comerciales (“Las troyanas” y también “Ifigenia”). 



La primera adaptación que Cacoyannis pretendió rodar fue la de “Ifigenia”, que, cronológicamente es la primera, ya que narra los preparativos de la expedición militar de los reyes hermanos Agamenón y Menelao contra Troya para recuperar a la pérfida Helena, mujer del segundo, que ha sido supuestamente raptada por Paris. El problema es que la diosa Ártemis se ha enfadado y no va a haber vientos propicios hasta que Agamenón sacrifique a su hija primogénita en la costa de Áulide. Así termina haciéndolo y su mujer, Clitemnestra, promete vengar este homicidio. Luego vendría la acción de “Las troyanas”, en la que, una vez acabada la guerra de Troya, Eurípides se pone del lado de los vencidos, lo cual sonaría en las gradas del teatro de Atenas poco menos que a insulto contra el orgullo nacional. Aquí las protagonistas son claramente las mujeres troyanas. La reina Hécuba tendrá que servir como esclava a partir de ahora al astuto Ulises; a su hija Casandra, sacerdotisa del dios Apolo, se la llevará Agamenón para que se ocupe de las tareas domésticas en su palacio de Micenas, incluido el lecho; por su parte, Andrómaca, viuda del gran Héctor, no sólo será esclava del hijo del asesino de su marido sino que, además, le arrebatan a su propio hijo y lo tiran desde las murallas de la humeante ciudad para que no quede ningún descendiente troyano de sangre real capaz de resucitarla algún día de las cenizas. En tercer y último lugar vendría “Electra”, donde vemos a Clitemnestra esperando ansiosa la llegada de su marido Agamenón para devolverle el favor y cargárselo con ayuda de su amante Egisto. Por su parte, como mala madre, expulsa del palacio a sus hijos, los pequeños Orestes y Electra, los cuales, ya creciditos, se encargarán de vengar la muerte de su padre asesinando primero a Egisto y, a continuación, a su propia madre. Ahí quedaría cerrado el ciclo de odio y venganza que el director quería desarrollar, dándole a su trilogía una unidad temática consistente. Pero, viendo que no era el momento más adecuado de empezar por la comprometida “Ifigenia”, el proyecto se aplazó y Cacoyannis empezó a escribir el guión de “Electra”.
Según algunos de los filólogos clásicos más prestigiosos del momento, el nuevo texto de la película –lógicamente en griego moderno- no tenía nada que envidiar al original de Eurípides y, según los críticos de cine, Cacoyannis había conseguido crear una verdadera obra de arte usando magistralmente todos los mecanismos necesarios para traducir el lenguaje verbal al lenguaje cinematográfico. El resultado fue que los espectadores salían de las salas de proyección impresionados y la película resultó premiada en prácticamente todos los festivales internacionales de cine más importantes aquel año. Hay que tener en cuenta, además, que el público estaba un poco cansado a esas alturas de tanto “peplum”, que lo único que hacía era desfigurar de tal modo los antiguos mitos griegos que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. En “Electra” el efecto de catarsis del antiguo drama ático permanecía latente. Incluso en el trabajo del equipo de rodaje. En concreto, Irene se implicó no sólo en la interpretación de una Electra completamente creíble, bordando escenas como la del enfrentamiento cara a cara entre madre (Aleka Katseli) e hija, sino que a diario revisaba cada plano que se filmaba y daba a Cacoyannis su propia opinión sobre el montaje definitivo. Esto le costó el que enfermase al finalizar la empresa.

Alejandro Valverde García (metakinema.es)

Τρίτη, 8 Ιανουαρίου 2013

AN...



¿Qué pasaría si...? (Grecia, 2012)
Dir.: Jristóforos Papacaliatis

Παρασκευή, 4 Ιανουαρίου 2013

ΡΑΓΚΟΥΤΣΑΡΙΑ. ΤΟ ΚΑΣΤΟΡΙΑΝΟ ΚΑΡΝΑΒΑΛΙ




Kastoriá: El primer carnaval del año
Kastoriá es un destino navideño poco convencional pero muy popular, dado que es poco habitual que los visitantes encuentren en un ambiente típico navideño muérdagos o un Papás Noeles que sonríen. La ciudad celebra tradicionalmente la temporada de Navidad con el festival de "Ragutsaria"; es decir un carnaval local cuyos orígenes se remontan en las fiestas dionisíacas del mundo antiguo.
La palabra "Ragutsaria" viene del verbo latino "pedir", dado que los carnavaleros visitan tradicionalmente las casas del pueblo y piden vino y golosinas para la celebración.
El festival comienza el primer día del año nuevo y culmina en 6 de enero, día de la Epifanía.
Toda la ciudad participa en las celebraciones, con cada barrio formando su propio grupo de carnaval (Buluki) que va acompañado por bandas de música. Después de un largo desfile por las calles de la ciudad, todos los grupos se reúnen en la Plaza Doltsó para la fiesta grande.



Fuente: panoramagriego.gr

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