Τρίτη, 30 Οκτωβρίου 2012

2017. ΠΑΦΟΣ, ΠΟΛΙΤΙΣΤΙΚΗ ΠΡΩΤΕΥΟΥΣΑ ΤΗΣ ΕΥΡΩΠΗΣ


Pafos (Πάφος en griego) es una ciudad chipriota (66-364 hab.), capital del distrito homónimo en la costa suroeste de la isla. 
La región estaba habitada desde el Neolítico y en la época griega se consideraba que era el lugar de nacimiento de la diosa Afrodita, siendo por ello un importante lugar de su culto, así como de las deidades pre-helénicas de la fertilidad. El nombre de Pafos está ligado a la diosa, pues este era el nombre del hijo mitológico de Galatea y de Pigmalión. En el siglo XII a. C. existía un templo micénico dedicado a la diosa. 
A lo largo de la historia ha sido de gran importancia. En la época romana fue la capital de la isla y en la Edad Media sede del arzobispado. 
Esta ciudad, mencionada en la Biblia, recibió el cristianismo cuando estuvoSan Pablo en Chipre y se embarcó en la misma. 
La actual ciudad de Pafos, junto con Palaipaphos (la antigua Pafos), en la actual ciudad de Kouklia, han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980 debido al valor excepcional, tanto histórico como arquitectónico, de los restos de villas, palacios, teatros, fortalezas y tumbas. Sus mosaicos se cuentan entre los más bellos del mundo. 
Pafos ha sido designada Capital Europea de la Cultura 2017, un título que compartirá con la danesa Aarhus. (es.wikipedia.org)


Κυριακή, 28 Οκτωβρίου 2012

28η ΟΚΤΩΒΡΙΟΥ 2012

Jristos Bokoros (Grecia, 1956-  )

Τετάρτη, 24 Οκτωβρίου 2012

2006. ΠΑΤΡΑ, ΠΟΛΙΤΙΣΤΙΚΗ ΠΡΩΤΕΥΟΥΣΑ ΤΗΣ ΕΥΡΩΠΗΣ


Patras, el carnaval del Peloponeso
La tercera ciudad de Grecia celebra su capitalidad cultural
Noelia Roman (elpais.com, 21/1/2006)
Histórica puerta de Grecia hacia Occidente, Patras se abre este año, más que nunca, al resto de Europa, ya que se presenta como su capital cultural. Lo hace desde el mar, varada en el golfo de Corinto, aquel en el que Cervantes perdió la movilidad de su mano izquierda y al que ahora se dirigen los turistas en su camino hacia las islas Jónicas o la Grecia continental. Situada a 210 kilómetros de Atenas, en la entrada del Peloponeso, Patras es ciudad de paso. Mira al Mediterráneo, propone cultura y aguarda con esperanza. A través de las azules aguas llega hoy una de sus principales fuentes económicas: los enormesferries que, fletados desde Italia o el Adriático, transportan pasajeros. Atrás, muy atrás, quedan los tiempos en los que su puerto era uno de los más activos de Europa y el comercio de la uva hizo de ella uno de los enclaves más prósperos de Grecia. Aquello permanece en el recuerdo y en la arquitectura: en sus calles se levantan hermosos edificios neoclásicos ahora restaurados (gracias a los Juegos Olímpicos y a la capitalidad cultural).
Patras, la tercera urbe griega, tras Atenas y Salónica, es hoy sobre todo conocida por su fabuloso carnaval y por su universidad. Dicen los griegos que no hay joven de su país que no haya estado al menos una vez, en Patras. O van a estudiar -sus facultades de ingeniería son las más prestigiosas del país- o a festejar el carnaval, considerado como uno de los más importantes del mundo.
Son los estudiantes quienes dan color y vida a una ciudad que acoge a unos 200.000 habitantes y que presenta una de las tasas de paro más elevadas de Grecia. Las antiguas fábricas cerraron a finales de los ochenta y durante los noventa, y hoy se han reconvertido en centros de exposición o en locales que acogen actividades lúdicas y culturales. Algunas de estas antiguas naves (la rebautizada fábrica del arte, por ejemplo), así como viejas escuelas ahora restauradas, acogerán las actividades previstas con motivo de la capitalidad cultural. Pero no todo está listo; en Patras, como sucedió en Atenas, aún no se han iniciado algunas de las obras presupuestadas en 17 millones de euros para celebrar la capitalidad.
Esta pequeña urbe aparece dividida en dos: la parte alta, la más antigua y pintoresca, y la baja, más moderna y cercana al mar. Desde el frente marítimo se puede comenzar un paseo que, entre escalones y callejuelas, lleva a la iglesia de Andrés
Apóstol, que allí murió crucificado, y algunas de cuyas reliquias se exhiben en el templo, considerado el mayor de los Balcanes y centro de peregrinación para muchos cristianos. Enfrente, majestuoso, se levanta el faro, cuya cafetería, situada sobre el mar, sirve como centro de reunión de los lugareños. Siguiendo el ascenso, aparece Ypsilá Alónia, la plaza más bonita de la ciudad, también una de las más vivas. Situada en lo alto de una colina, los árboles regalan sombra a la multitud que, por las tardes, llena las terrazas de las pastelerías, cafeterías y tabernas que la rodean. Nadie debería marcharse de allí sin beber un buen ouzo y probar las pitas o los sabrosos pasteles.
Aunque los oriundos abusen del coche, Patras está hecha a escala del peatón. La ascensión continúa hacia el Castro, construido hacia el 551 después de Cristo, que reposa en lo alto de la colina, sobre los restos de la antigua Acrópolis, para proteger la ciudad. En el camino, el viajero topará con el Odeón romano, más antiguo que el de Atenas (160 antes de Cristo), que acogerá, entre otros eventos de la capitalidad, el recorrido que la voz de Maria Farantouri realizará, en julio, por la música de Nino Rota y Manos Xatzidakis. También el hamam turco merece una visita: uno de los pocos de Europa que aún funciona tanto para hombres como para mujeres.
La vida cultural de Patras transcurre en sus museos (el Histórico y Etnológico, el Arqueológico, el de la Prensa y el de Arte Popular), pero también en los locales que han visto nacer a los mejores grupos indiesdel país. Bandas como Raining Pleasure, Abbie Gale o Serpentine se forjaron en bares como el Rocky Rackoon o el Steps, situados en la zona peatonal de Gerokostopoulo.
La vida nocturna de la ciudad se extiende por otras zonas peatonales, como San Nicolás o Trion Nauarxon, cuyas cafeterías durante el día se convierten en bares cargados de ambiente por la noche. Es entonces cuando la gente guapa se deja caer por el Karavatis, el Cibo Cibo o el Entos-Ektos, en San Nicolás.
En verano, la marcha se traslada hacia la marina, suerte de puerto olímpico barcelonés en miniatura, que concentra algunos de los bares con mejores vistas sobre el mar.
La música es una constante en Patras, que cada verano celebra un importante festival internacional. Pero la joya de la agenda arranca hoy: el carnaval, una de las múltiples herencias venecianas que conserva. Instaurada a mediados del siglo XIX, la celebración implica a toda la ciudadanía. Dicen que no existe habitante en Patras que no colabore, de una manera u otra, en este espectacular montaje, que se prolonga durante todo el mes de febrero.
Los participantes lucen su ingenio en las carrozas temáticas de los desfiles y se disputan el tesoro escondido en algún punto de la ciudad, tesoro que, por cierto, no tiene remuneración económica. El carnaval de este año promete ser de lo mejor con motivo de la capitalidad: invitados brasileños le darán un aire más internacional.
Antes de dejar Patras, un par de excursiones cercanas. La primera, a unos 10 kilómetros del centro, la bodega Achaia Clauss, es el templo delmaurodafni (un tipo de vino dulce, típico de la región). La segunda lleva al hermoso puente de Harilaos Trikoupis, conocido como Rio-Antirio, que desde agosto de 2004 une estas dos localidades separadas por el istmo de Corinto. Es uno de los puentes cableados más largos del mundo y la puerta más rápida de acceso a las joyas del Peloponeso.

Παρασκευή, 19 Οκτωβρίου 2012

1997. ΘΕΣΣΑΛΟΝΙΚΗ, ΠΟΛΙΤΙΣΤΙΚΗ ΠΡΩΤΕΥΟΥΣΑ ΤΗΣ ΕΥΡΩΠΗΣ

Ciudades europeas de la cultura
José Vidal-Beneyto (elpais.com, 16-11-1996)

"Si tuviera que volver a empezar, empezaría por la cultura", dicen que dijo Jean Monet, uno de los padres fundadores de la Europa de hoy a quien debemos, entre otros grandes inventos económicos, la CECA y el Mercado Común. No lo dijo pero pudo haberlo dicho y otros sí lo dijeron y sobre todo lo hicieron.Entre ellos esa extraordinaria luchadora por la Europa de las libertades que fue Melina Mercouri. Hoy hace 13 años que en el Zappeion de Atenas planteó a sus colegas ministros, la necesidad de crear una alternativa al economicismo de la construcción europea. Dos años después, gracias a su entusiasmo, se aprobaba por unanimidad la iniciativa Ciudades europeas de la Cultura y se elegía a Atenas capital cultural para 1985. Desde entonces Florencia, Amsterdam, Berlín, París, Glasgow, Dublin, Madrid, Amberes, Lisboa, Luxemburgo y Copenhague han sido portadoras del proyecto. A ellas seguirán Salónica en 1997, Estocolmo en 1998 y Weimar en 1999. 
Salónica festeja el inicio del año de su capitalidad cultural europea 
(elpais.com, 2-1-1997)
Miles de habitantes de Salónica celebraron ayer en las calles la llegada del nuevo año, que será el de la capitalidad europea de la cultura para esta ciudad situada al norte de Grecia y fundada hace 2.313 años.Salónica, que toma el relevo de la capital danesa, Copenhague, ofreció espectáculos en las calles, conciertos y actividades para los niños que demostraron que la ciudad está ya organizada y preparada para ostentar su título, que le será impuesto oficialmente el próximo 28 de enero. Numerosos artistas griegos y extranjeros, entre ellos Irene Papas, se desplazaron a Salónica para saludar allí el nuevo año recorriendo las calles entre fuegos artificiales y conciertos, y estuvieron acompañados por miles de ciudadanos que pasaron a la intemperie la primera noche de 1997. Dos exposiciones, una sobre Caravaggio y la otra sobre los tesoros del Monte Athos, un lugar sagrado de la religión ortodoxa cuyo acceso está vetado a las mujeres, serán dos de las estrellas de la programación que se extenderá a lo largo de todo 1997.

Δευτέρα, 15 Οκτωβρίου 2012

1985. ΑΘΗΝΑ, ΠΟΛΙΤΙΣΤΙΚΗ ΠΡΩΤΕΥΟΥΣΑ ΤΗΣ ΕΥΡΩΠΗΣ



Capital Europea de la Cultura es un título conferido por el Consejo y el Parlamento Europeo a una o dos ciudades europeas, que durante un año tienen la posibilidad de mostrar su desarrollo y vida culturales.
Concebido como un método para acercar las ciudades europeas, el proyecto de Ciudad Europea de la Cultura es lanzado el 13 de junio de 1985 en el Consejo de Ministros bajo la iniciativa de Melina Mercouri. Desde entonces, la iniciativa ha tenido mejor acogida entre los ciudadanos europeos y un creciente impacto cultural y socio-económico gracias al gran número de visitantes que atrae.
En 1990 los ministros de cultura lanzaron el Mes Cultural Europeo, que sólo existió hasta 2001. Este evento, era similar al de Ciudad de la Cultura, aunque duraba menos tiempo que el anterior, además de estar dirigido principalmente a las ciudades de los países no miembros de la UE.
En 1991, los organizadores de las diferentes ciudades europeas de la cultura, crearon una red que permitiese el intercambio y la difusión de la información también para los organizadores de los eventos futuros. Esta red llevó a cabo a finales de 2004 un estudio sobre el impacto de las ciudades europeas de la cultura desde su creación.
En 1999 la Ciudad Europea de la Cultura fue rebautizada Capital Europea de la Cultura y es ahora financiada por el programa Cultura 2007, como lo fue antes por el Cultura 2000.
El 25 de mayo de ese mismo año, el Parlamento Europeo tomó la decisión de integrar el evento en el marco comunitario y ha introducido un nuevo procedimiento de selección para las capitales en el período de 2005/2019. Esta decisión fue tomada debido a la feroz competencia de los miembros comunitarios por obtener un reconocimiento, ahora se establece un sistema rotatorio, por lo que cada país miembro tendrá la oportunidad de albergar la Capital Europea de la Cultura por lo menos una vez. Las ciudades europeas de la cultura eran designadas sobre la base intergubernamental hasta finales de 2004; los estados miembros seleccionaban unánimemente las ciudades más aptas para hospedar el evento, el cual es patrocinado por la Comisión Europea, que garantizaba un subsidio para la ciudad escogida cada año. A partir de 2005, las instituciones europeas toman parte en el procedimiento de selección de la ciudad que hospedará el evento.



Atenas ha sido proclamada capital cultural de Europa para 1985
Juan Fernández Eloriaga (elpais.com,  22/6/1985)
Europa, para los griegos de hoy, es marca registrada por sus ancestros, y nadie tiene derecho a contestarles su europeísmo. Que el resto del Viejo Continente no se les parezca no quiere decir nada para ellos. "Europa es Grecia por antonomasia", sentenciaba Nearjus Periclis, consejero de Papandreu. A Atenas vino en peregrinación hace cinco años el entonces presidente francés, Giscard d'Estaing, para meter a Grecia de cabeza en la Europa comunitaria, "la Europa del pepino y la patata", como suelen llamarla los funcionarios del Ministerio de Cultura griego. Ayer, por la ladera de la Acrópolis trepaba, humilde, su sucesor socialista, Mitterrand, en la ceremonia de la proclamación de Atenas como capital cultural de Europa para 1985. 
Opinan los griegos que si la Hélade se ha orientalizado, Europa se ha atlantizado culturalmente. "Iniciamos una cruzada para que Europa deje de ser consumidora de bienes culturales ultramarinos y se convierta en exportadora. 
La poesía y la música son los terrenos más válidos del arte en la Grecia actual. Richos, Elitis y Seferis son sus bardos más extensos, los dos últimos bendecidos por el Premio Nobel y el primero cantado en toda Grecia. La música cuenta con Manos Jachidakis y con Mikis Teodorakis. La pintura, como la de gran parte de la península balcánica, estuvo durante decenios guiada por el academicismo vienés. Tras haber roto con esa tradición Barzenis, el pintor más conocido hoy en Europa es Yanis Charujis, catapultado a la meca francesa hace cuatro decenios por el coleccionista griego de fama mundial Alejandro Yolas. 
El griego intelectualizado de clase media es capaz de gastarse todo lo que tiene en viajar por Austria o Italia. España es para ellos algo lejano y muy querido, casi un sueño de emigrantes o marinos que tejen historias sobre míticos puertos como Barcelona, Cádiz o Vigo. En la macedónica ciudad de Salónica bastantes de los 2.000 judíos sefardíes, de origen español, quieren aprender castellano moderno, pero no encuentran quien les mande y costee un profesor. En Atenas, la comunidad hebrea-sefardí cuenta con 5.000 miembros y el Instituto de Cultura Hispánica Reina Sofía va a organizar este año cursos de ladino, el dialecto judeoespañol que sobrevive en los Balcanes. 
La proclamación de Grecia como capital cultural de Europa tiene su continuación desde mañana en una reunión de ministros de Cultura europeos en Delfos para discutir el tema de las relaciones Este-Oeste en el plano cultural. 
Cuando ayer lord Gowry, ministro de Artes del Reino Unido, subió a la Acrópolis, toda Grecia tenía los ojos puestos en él. Lord Gowry había situado los suyos en el Partenón, desnudo de esas estatuas que lord Elgin, embajador británico en Estambul, se llevó del friso de la Acrópolis a Londres hace más de siglo y medio. A pesar de las negativas de Margaret Thatcher, el Gobierno griego sigue reclamando su devolución.

Τετάρτη, 10 Οκτωβρίου 2012

Ο ΘΕΟΣ ΑΓΑΠΑΕΙ ΤΟ ΧΑΒΙΑΡΙ

Tras los pasos del enorme éxito en su país de origen de su anterior película, la biográfica El Greco, el director griego Yannis Smaragdis centró su siguiente largometraje en otro héroe griego, Ioannis Varvakis. 
La biografía se titula God Loves Caviar y sigue la vida de Varvakis, que empezó siendo un pirata a finales del siglo XVIII y después de escapar de una cárcel turca terminó convirtiéndose en un influyente comerciante en Rusia, hasta el punto de hacerse con la confianza de Catalina, la Grande. Posteriormente fue clave en la Revolución Griega durante la década de 1820, en la que usó su riqueza y influencia para contribuir a la causa nacionalista. 
Una vida así de emocionante es el tema perfecto para el cine y Smaragdis se lanza de cabeza con un reparto estelar, que incluye al alemán Sebastian Koch (La vida de los otros [tráiler, film focus]) como protagonista y a grandes actores en papeles menores como Catherine Deneuve (en el papel de la zarina rusa) y John Cleese (el oficial del ejército naval inglés responsable de la diminuta isla donde Varvakis se encuentra exiliado al inicio de la película). 
El título de la película hace referencia al hecho de que, tras haber conseguido derechos ilimitados de explotación de pesca en el Mar Caspio por parte de Catalina, la Grande, Varvakis se estableció en Astrakan, donde inventó un modo de mantener fresco el caviar durante largos periodos, con lo que se hizo posible su exportación y el comerciante griego se hizo increíblemente rico. 
La película trata el manjar (aunque no en detalle el método de conversación) y la divinidad, cuyos sabios consejos llegan en forma de un barbudo pescador, en una de las variadas y algo extrañas escenas cargadas de simbolismo. La compleja historia, que va y viene entre el exiliado Varvakis, el narrador que relata la historia a un grupo de niños en una playa y los flashbacks a los años de juventud del comerciante, ha sido escrita por el director con la colaboración de Panayotis Pashidis y Jackie Pavlenko (con los que ya trabajó en El Greco) y el ruso Vladimir Valutskiy. (cineuropa.org)



Δευτέρα, 8 Οκτωβρίου 2012

ΔΑΦΝΙΣ ΚΑΙ ΧΛΟΗ. ΜΙΑ ΘΕΑΤΡΙΚΗ ΠΑΡΑΣΤΑΣΗ

Entre los frutales se veía uno, tan esquilmado ya, que no tenía ni fruta ni hoja. Desnudas estaban todas sus ramas. Una manzana sola pendía aún en la cima, grande, hermosa, y venciendo a las demás en fragancia. Quizá quien hizo el esquilmo no se atrevió a subir tan alto para cogerla; quizá la dejó por descuido; quizá la bella manzana se guardaba allí para un pastor enamorado. Apenas la vio Dafnis, quiso subir a alcanzarla. Cloe se opuso, pero él no hizo caso; y desatendida ella, se fue con enojo donde estaba el rebaño. Dafnis, en tanto, subió a alcanzar la manzana; se la trajo a Cloe, y le dijo para quitarle el enojo: 
«Esta manzana, ¡oh virgen!, es creación de las Horas divinas; árbol fecundo le dio sustento; el sol la maduró y sazonó; nos la conserva la Fortuna. Ciego y necio hubiera sido yo si no la hubiera visto y si la hubiera dejado para que, o bien viniese a caer por la tierra, la pisoteasen las reses y la envenenasen los reptiles, o bien permaneciese en la cumbre hasta que el tiempo la acabara, sin más fin que admiración estéril. Venus recibió una manzana en premio de su hermosura. Toma tú ésta por galardón de igual victoria. Ambas sois bellas, y de condición semejante son vuestros jueces, pastor él y yo cabrero.» 
Esto dijo, y le echó la manzana en el regazo. No bien se acercó, le besó ella. Él no se arrepintió de la audacia de haber subido tan alto por un beso más rico que la manzana de oro. 


Dafnis y Cloe
Teatro "Πορεία", 2006
Dir.: Cezaris Grauzinis

Dafnis y Cloe, a pesar de la música, se acostaron juntos desnudos; allí se abrazaron y se besaron, sin pegar los ojos en toda la noche, como lechuzas. Y Dafnis hizo a Cloe lo que le había enseñado Lycenia; y Cloe conoció por primera vez que todo lo hecho antes, entre las matas y en la gruta, no era más que simplicidad o niñería.

Longo: Dafnis y Cloe
Trad.: Juan Valera

Παρασκευή, 5 Οκτωβρίου 2012

ΔΑΦΝΙΣ ΚΑΙ ΧΛΟΗ. ΜΙΑ ΧΟΡΕΥΤΙΚΗ ΠΑΡΑΣΤΑΣΗ

Tenía Dafnis por vecino a un labrador propietario, llamado Cromis, sujeto ya de edad madura, quien había traído de la ciudad a una mujercita, linda, de pocos años, con gustos más delicados y más cuidadosa de su persona que las campesinas. Esta tal, que se llamaba Lycenia, con ver de diario a Dafnis cuando llevaba por la mañana las cabras al pasto, y cuando por la noche las recogía a la majada, entró en codicia de tomarle por amante, engatusándole con regalillos y tan acechona anduvo, que consiguió hablar con él a solas, y le dio una flauta, un panal de miel y un zurrón de piel de venado si bien se avergonzó y vaciló en declararse, conjeturando que él amaba a Cloe, al verle siempre tan empleado en servirla. Al principio, sólo presumió esta inclinación por risas y señas que sorprendió entre ambos; pero luego pretextó con Cromis que iba a visitar a una vecina que estaba de parto; los siguió una mañana; se recató entre zarzas, para que ellos no la viesen, y vio cuanto hicieron, y escuchó cuanto dijeron sin ocultársele siquiera el llanto de Dafnis. Compadecida entonces, creyó propicia la ocasión de hacer dos veces el bien, mostrando el camino de salvación a aquellos cuitadillos y logrando ella su gusto. 
Con tal propósito, salió al día siguiente, como para ir a ver de nuevo a la partida, y se fue derecha a la encina donde Dafnis y Cloe se sentaban. Fingiéndose con primor toda consternada. «¡Sálvame -dijo-, oh, Dafnis! ¡Ay, infeliz de mí! ¡Un águila me ha robado el más hermoso de mis veinte gansos! Fatigada con tal peso, no he podido volar hasta lo alto de aquel peñón, donde anida, y se bajó con su presa a lo hondo del soto. Te lo ruego por Pan y las Ninfas: entra conmigo en la espesura; liberta mi ganso. Mira que no me atrevo a entrar sola, de puro medrosa. No dejes que se descabale mi manada. ¿Quién sabe si de paso no matarás el águila, y con eso ya no robará corderos y cabritos? Mientras, guardará Cloe ambos rebaños. Harto la conocen las cabras de verla siempre en tu compañía.» 
Dafnis, sin prever nada de lo que iba a pasar, se levantó muy listo, empuñó su cayado y siguió a Lycenia. Llevósele ésta lejos de Cloe, a lo más intrincado y esquivo del soto, y allí le mandó que se sentase a su lado, cerca de una fuentecilla. «¡Oh, Dafnis -le dijo-, tú amas a Cloe! Anoche me lo revelaron las Ninfas. Se me aparecieron en sueño; me informaron de tus lágrimas de ayer, y me ordenaron que te salvase, enseñándote las obras de Amor, las cuales no estriban sólo en beso y en abrazo y en remedar a los carneros, sino en brincos y retozos más dulces, y cuyo deleite dura más. Así, pues, si quieres desechar el mal que te aflige, y conocer por experiencia los gustos que anhelas, entrégate a mi cuidado cual aprendiz sumiso, y yo, por gracia y merced de las Ninfas, seré tu maestra.»  
Dafnis, sin refrenar su alegría, como cabrerillo cándido y rapaz enamorado, se arrodilló a los pies de Lycenia y le suplicó que cuanto antes le enseñase aquel oficio para ejercerle luego con Cloe. Y como si fuera algo de raro y revelado por el cielo lo que Lycenia le había de enseñar, prometió darle en pago un chivo, quesos frescos de nata y hasta la cabra misma. Halló Lycenia aquella liberalidad pastoril más sencilla y grata de lo que presumía, y empezó enseguida a instruir a Dafnis. Mandole que volviese a sentarse a la verita de ella; que le diese besos, tales y tantos como él solía dar; que mientras la besaba la abrazase, y por último, que se tendiese a la larga. 
Luego que se sentó, y que besó, y que se tendió, habiéndose cerciorado ella de que todo estaba alerta y en su punto, hizo que él se levantase de un lado, y se deslizó con suma destreza debajo de él, poniéndole en el camino por tanto tiempo buscado en balde. Después nada hubo fuera de lo que se usa. Naturaleza misma enseñó a Dafnis lo demás.  
Terminada la lección amatoria, Dafnis, que guardaba su candor pastorial, quiso correr en busca de Cloe para hacer con ella lo que acababa de aprender, harto temeroso de que con la tardanza se le olvidase; pero Lycenia le contuvo diciendo: «Otra cosa te importa saber, ¡oh, Dafnis! A mí, como soy mujer, no me hiciste daño alguno, porque ya otro hombre me enseñó el oficio, y tomó mi doncellez en pago; pero Cloe, cuando luchare contigo esta lucha, gemirá, llorará y derramará sangre cual si estuviese herida. No por ello te asustes, sino cuando la persuadas a que se preste a todo, tráetela a este sitio, para que si grita, nadie la oiga; si llora, nadie la vea, y si derrama sangre, se lave en la fuente. No te olvides, por último, de que yo te he hecho hombre antes de Cloe.»  
No bien Lycenia dio estos preceptos, se fue por otro lado del soto, como si buscase el ganso todavía. Dafnis, en tanto, con la preocupación de lo que había oído, cejó de su primer ímpetu, y no se atrevió a perturbar a Cloe sino con el beso y el abrazo, a fin de que no gritase como perseguida de enemigos, ni llorase como lastimada, ni como herida vertiese sangre, pues escarmentado él por los recientes lances de la guerra, tenía miedo de la sangre, y sólo de heridas imaginaba que saliese. Así fue que tomó la determinación de no deleitarse con ella sino en lo que tenía por costumbre; y, dejando el soto, volvió al lugar donde ella estaba sentada, tejiendo guirnaldas de violetas; le refirió que había arrancado de las garras mismas del águila el ganso de Lycenia, y la besó apretadamente como Lycenia le había besado en el deleite, ya que esto no pensaba que trajese peligro. Ella ajustó a la cabeza de él las guirnaldas de violetas, y le besó el cabello, a su ver más que las violetas precioso. Luego sacó del zurrón pan de higos y bollos, y se los dio a comer; y, conforme él comía, se lo quitaba ella de la boca y comía a su vez, como los pajarillos pequeñuelos comen del pico de la madre.

Longo: Dafnis y Cloe
Trad.: Juan Valera
1995

2010
Coreógrafo: Constantino Rigos (Grecia)
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