Δευτέρα, 15 Οκτωβρίου 2012

1985. ΑΘΗΝΑ, ΠΟΛΙΤΙΣΤΙΚΗ ΠΡΩΤΕΥΟΥΣΑ ΤΗΣ ΕΥΡΩΠΗΣ



Capital Europea de la Cultura es un título conferido por el Consejo y el Parlamento Europeo a una o dos ciudades europeas, que durante un año tienen la posibilidad de mostrar su desarrollo y vida culturales.
Concebido como un método para acercar las ciudades europeas, el proyecto de Ciudad Europea de la Cultura es lanzado el 13 de junio de 1985 en el Consejo de Ministros bajo la iniciativa de Melina Mercouri. Desde entonces, la iniciativa ha tenido mejor acogida entre los ciudadanos europeos y un creciente impacto cultural y socio-económico gracias al gran número de visitantes que atrae.
En 1990 los ministros de cultura lanzaron el Mes Cultural Europeo, que sólo existió hasta 2001. Este evento, era similar al de Ciudad de la Cultura, aunque duraba menos tiempo que el anterior, además de estar dirigido principalmente a las ciudades de los países no miembros de la UE.
En 1991, los organizadores de las diferentes ciudades europeas de la cultura, crearon una red que permitiese el intercambio y la difusión de la información también para los organizadores de los eventos futuros. Esta red llevó a cabo a finales de 2004 un estudio sobre el impacto de las ciudades europeas de la cultura desde su creación.
En 1999 la Ciudad Europea de la Cultura fue rebautizada Capital Europea de la Cultura y es ahora financiada por el programa Cultura 2007, como lo fue antes por el Cultura 2000.
El 25 de mayo de ese mismo año, el Parlamento Europeo tomó la decisión de integrar el evento en el marco comunitario y ha introducido un nuevo procedimiento de selección para las capitales en el período de 2005/2019. Esta decisión fue tomada debido a la feroz competencia de los miembros comunitarios por obtener un reconocimiento, ahora se establece un sistema rotatorio, por lo que cada país miembro tendrá la oportunidad de albergar la Capital Europea de la Cultura por lo menos una vez. Las ciudades europeas de la cultura eran designadas sobre la base intergubernamental hasta finales de 2004; los estados miembros seleccionaban unánimemente las ciudades más aptas para hospedar el evento, el cual es patrocinado por la Comisión Europea, que garantizaba un subsidio para la ciudad escogida cada año. A partir de 2005, las instituciones europeas toman parte en el procedimiento de selección de la ciudad que hospedará el evento.



Atenas ha sido proclamada capital cultural de Europa para 1985
Juan Fernández Eloriaga (elpais.com,  22/6/1985)
Europa, para los griegos de hoy, es marca registrada por sus ancestros, y nadie tiene derecho a contestarles su europeísmo. Que el resto del Viejo Continente no se les parezca no quiere decir nada para ellos. "Europa es Grecia por antonomasia", sentenciaba Nearjus Periclis, consejero de Papandreu. A Atenas vino en peregrinación hace cinco años el entonces presidente francés, Giscard d'Estaing, para meter a Grecia de cabeza en la Europa comunitaria, "la Europa del pepino y la patata", como suelen llamarla los funcionarios del Ministerio de Cultura griego. Ayer, por la ladera de la Acrópolis trepaba, humilde, su sucesor socialista, Mitterrand, en la ceremonia de la proclamación de Atenas como capital cultural de Europa para 1985. 
Opinan los griegos que si la Hélade se ha orientalizado, Europa se ha atlantizado culturalmente. "Iniciamos una cruzada para que Europa deje de ser consumidora de bienes culturales ultramarinos y se convierta en exportadora. 
La poesía y la música son los terrenos más válidos del arte en la Grecia actual. Richos, Elitis y Seferis son sus bardos más extensos, los dos últimos bendecidos por el Premio Nobel y el primero cantado en toda Grecia. La música cuenta con Manos Jachidakis y con Mikis Teodorakis. La pintura, como la de gran parte de la península balcánica, estuvo durante decenios guiada por el academicismo vienés. Tras haber roto con esa tradición Barzenis, el pintor más conocido hoy en Europa es Yanis Charujis, catapultado a la meca francesa hace cuatro decenios por el coleccionista griego de fama mundial Alejandro Yolas. 
El griego intelectualizado de clase media es capaz de gastarse todo lo que tiene en viajar por Austria o Italia. España es para ellos algo lejano y muy querido, casi un sueño de emigrantes o marinos que tejen historias sobre míticos puertos como Barcelona, Cádiz o Vigo. En la macedónica ciudad de Salónica bastantes de los 2.000 judíos sefardíes, de origen español, quieren aprender castellano moderno, pero no encuentran quien les mande y costee un profesor. En Atenas, la comunidad hebrea-sefardí cuenta con 5.000 miembros y el Instituto de Cultura Hispánica Reina Sofía va a organizar este año cursos de ladino, el dialecto judeoespañol que sobrevive en los Balcanes. 
La proclamación de Grecia como capital cultural de Europa tiene su continuación desde mañana en una reunión de ministros de Cultura europeos en Delfos para discutir el tema de las relaciones Este-Oeste en el plano cultural. 
Cuando ayer lord Gowry, ministro de Artes del Reino Unido, subió a la Acrópolis, toda Grecia tenía los ojos puestos en él. Lord Gowry había situado los suyos en el Partenón, desnudo de esas estatuas que lord Elgin, embajador británico en Estambul, se llevó del friso de la Acrópolis a Londres hace más de siglo y medio. A pesar de las negativas de Margaret Thatcher, el Gobierno griego sigue reclamando su devolución.

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