Παρασκευή, 10 Ιουνίου 2011

Η ΜΙΚΡΑΣΙΑΤΙΚΗ ΚΑΤΑΣΤΡΟΦΗ 6. ΑΙΟΛΙΚΗ ΓΗ


Viajan por el Egeo nuestros sueños.
La abuela se ha cansado. Quiere reclinar su cabeza en el pecho del abuelo, que tiene fija la vista atrás, para distinguir quizá algo de la tierra firme, algo de Kimidenia. Ya no se ve nada. La noche absorbió dentro de ella las formas y los volúmenes.
La abuela reclina su cabeza para apoyarla en el pecho que la protegió todos los días de su vida. Algo se lo impide y no puede encontrar reposo su cabeza. Algo como una bola que está debajo de la camisa del anciano.
- ¿Qué tienes aquí?, pregunta casi indiferente.
El abuelo lleva su mano, la mete bajo su ropa, encuentra el pequeño cuerpo extraño que apoya en su cuerpo y que oye los latidos de su corazón.
- ¿Qué es?
- No es nada, dice acobardado el abuelo, como niño cogido en falta. No es nada. Es un poco de tierra.
- ¡Tierra!
- Sí, un poco de la tierra de ellos. Para plantar una albahaca, le dice, en el lugar del extranjero al que van. Para recordar.
Lentamente, los dedos del anciano abren el pañuelo donde está guardada la tierra. Buscan allí dentro, buscan también los dedos de la abuela, como si acariciaran. Sus ojos lacrimosos se quedan fijos allí.
- Digo que no es nada. Un poco de tierra.
- Tierra, tierra de Eolia, tierra de nuestro lugar.

Ilias Venezis: Tierra de Eolia (Ediciones Clásicas, 1991)
Trad.: Miguel Guerrero Torres

1 σχόλιο:

juanjocastro είπε...

Es realmente conmovedor el final de la novela de Venezis, una novela llena de lirismo y emociones, que cuenta el drama del exilio desde la perspectiva de los ojos de un niño.

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