Κυριακή 30 Ιανουαρίου 2011
Πέμπτη 20 Ιανουαρίου 2011
ΔΗΜΗΤΡΗΣ ΠΙΚΙΩΝΗΣ 1887-1968

La exposición presenta la mayor parte de la obra pictórica y arquitectónica de Dimitris Pikionis, que ha pasado a la propiedad del Museo Benaki gracias a la importante donación de la familia Pikionis.
En la primera parte de la exposición se presenta su obra pictórica en las unidades dispuestas por él mismo: De la Naturaleza, Recuerdos de París, Antigüedad, Bizancio, De la Fantasía, Popular. La pintura era para Dimitris Pikionis una cuestión más bien personal, que atañía su propia trayectoria artística hacia la madurez.En la segunda parte de la exposición se presenta el conjunto de su obra arquitectónica, estudios sobre la arquitectura de Zagora y de Castoria, parte de su estudio sobre la arquitectura popular de Quíos, volúmenes de la revista To 3ο mati (El Tercer Ojo en cuya redacción colaboraron Nikos Hatzikyriakos-Ghika, Stratis Doukas, Spyros Papaloukas, Socratis Carantinos, Takis Papatsonis, MIhalis Tombros, Angelos Theodoropoulos), así como documentos de sus relaciones con personalidades como Giorgio de Chirico, Bouzianis, Nikos Hatzikyriakos-Ghika, Giannis Tsarouhis, Angelos Sikelianos, Walter Gropius, Constantinos Doxiadis, etc.





Σάββατο 15 Ιανουαρίου 2011
ΡΟΥΧΑ ΖΩΓΡΑΦΙΣΜΕΝΑ ΣΤΟ ΧΕΡΙ






Una pareja de artistas y su trayectoria en la pintura y el diseño.
Una presentación retrospectiva conjunta de las obras de dos pintores con diferentes tendencias e idiosincrasias artísticas que fueron pareja en la vida y en el arte durante cincuenta años. El público tendrá la posibilidad de seguir de forma paralela la evolución de la pintura de ambos artistas y descubrir sus convergencias y divergencias en el diálogo que desarrollaron a lo largo de toda una vida en común.Uno de sus puntos de encuentro fue la totalmente original (y no sólo para Grecia) aplicación de la pintura sobre telas, lo que dio lugar a la creación de los vestidos pintados a mano «Pepi’s hand-painted dresses». Enmarcada por las pinturas de ambos artistas, se presentará por primera vez una selección de esos vestidos pintados que tuvieron un gran éxito en Europa y los EE.UU. entre 1961 y 1979.
Museo Benaki (9-12-2010 - 6/2/2011)

Πέμπτη 6 Ιανουαρίου 2011
ΘΕΟΦΑΝΕΙΑ

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La festividad de la Epifanía es una tradición que da cierre a los “doce días de Navidad” que finalizan el 6 de enero en Grecia.
Según la tradición griega, el 6 de enero es también el día de la bendición de las aguas y en todos los puertos y las islas del país un sacerdote arroja al mar un crucifijo y los más valientes entre los presentes se internan en las heladas aguas para rescatar y regresar a tierra firme a la reliquia cristiana.
Se dice que quien logra obtener la cruz y entregarla al sacerdote tendrá buena suerte durante todo el año siguiente. (sologrecia.com)
Σάββατο 1 Ιανουαρίου 2011
Ο ΑΓΙΟΣ ΒΑΣΙΛΕΙΟΣ
Basilio y Gregorio Nacianceno, los dos jóvenes capadocios, se asociaron con los más selectos talentos contemporáneos y, como lo dice éste último en sus escritos, “sólo conocíamos dos calles en la ciudad: la que conducía a la iglesia y la que nos llevaba a las escuelas”. Tan pronto como Basilio aprendió todo lo que sus maestros podían enseñarle, regresó a Cesárea. Ahí pasó algunos años en la enseñanza de la retórica y, cuando se hallaba en los umbrales de una brillantísima carrera, se sintió impulsado a abandonar el mundo, por consejos de su hermana mayor, Macrina. Esta, luego de haber colaborado activamente en la educación y establecimiento de sus hermanas y hermanos más pequeños, se había retirado con su madre, ya viuda, y otras mujeres, a una de las casas de la familia, en Annesi, sobre el río Iris, para llevar una vida comunitaria.
Fue entonces, al parecer, que Basilio recibió el bautismo y, desde aquel momento, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica. Comenzó por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa. Al regreso de su extensa gira, se estableció en un paraje agreste y muy hermoso en la región del Ponto, separado de Annesi por el río Iris, y en aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. Con los discípulos, que no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano Pedro, formó el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente. San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.
Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos. En el año 363, se convenció a Basilio para que se ordenase diácono y sacerdote en Cesárea; pero inmediatamente, el arzobispo Eusebio tuvo celos de la influencia del santo y éste, para no crear discordias, volvió a retirarse calladamente al Ponto para ayudar en la fundación y dirección de nuevos monasterios. Sin embargo Cesárea lo necesitaba y lo reclamó. Dos años más tarde, San Gregorio Nacianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe del clero y de las Iglesias. Se llevó a cabo una reconciliación entre Eusebio y Basilio; éste se quedó en Cesárea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era él quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera crédito a Eusebio por todo lo que él realizaba. Durante una época de sequía a la que siguió otra de hambre, Basilio echó mano de todos los bienes de todos los bienes que le había heredado su madre, los vendió y distribuyó el producto entre los más necesitados; mas no se detuvo ahí su caridad, puesto que también organizó un vasto sistema de ayuda, que comprendía a las cocinas ambulantes que él mismo, resguardado con un delantal de manta y cucharón en ristre, conducía por las calles de los barrios más apartados para distribuir alimentos a los pobres.El año de 370 murió Eusebio y, a pesar de la oposición que se puso de manifiesto en algunos poderosos círculos, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. El 14 de junio tomó posesión, para gran contento de San Atanasio y una contrariedad igualmente grande para Valente, el emperador arriano. El puesto era muy importante y, en el caso de Basilio, muy difícil y erizado de peligros, porque al mismo tiempo que obispo de Cesárea, era exarca del Ponto y metropolitano de cincuenta sufragáneos, muchos de los cuales se habían opuesto a su elección y mantuvieron su hostilidad, hasta que Basilio, a fuerza de paciencia y caridad, se conquistó su confianza y su apoyo.
Antes de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente llegó a Cesárea, tras de haber desarrollado en Bitrina y Galacia una implacable campaña de persecuciones. Por delante suyo envió al prefecto Modesto, con la misión de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos, accediera a tratar algún compromiso. Varios habían renegado por miedo, pero nuestro santo le respondió:
¿Qué me vas a poder quitar si no tengo ni casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Qué me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento . . .
El gobernador respondió admirado: “Jamás nadie me había contestado así”.
Y Basilio añadió: “Es que jamás te habías encontrado con un obispo”.
El emperador Valente se decidió en favor de exilarlo y se dispuso a firmar el edicto; pero en tres ocasiones sucesivas, la pluma de caña con que iba a hacerlo, se partió en el momento de comenzar a escribir. El emperador quedó sobrecogido de temor ante aquella extraordinaria manifestación, confesó que, muy a su pesar, admiraba la firme determinación de Basilio y, a fin de cuentas, resolvió que, en lo sucesivo, no volvería a intervenir en los asuntos eclesiásticos de Cesárea.
Pero apenas terminada esta desavenencia, el santo quedó envuelto en una nueva lucha, provocada por la división de Capadocia en dos provincias civiles y la consecuente reclamación de Antino, obispo de Tiana, para ocupar la sede metropolitana de la Nueva Capadocia. La disputa resultó desafortunada para San Basilio, no tanto por haberse visto obligado a ceder en la división de su arquidiócesis, como por haberse malquistado con su amigo San Gregorio Nacianceno, a quien Basilio insistía en consagrar obispo de Sasima, un miserable caserío que se hallaba situado sobre terrenos en disputa entre las dos Capadocias. Mientras el santo defendía así a la iglesia de Cesárea de los ataques contra su fe y su jurisdicción, no dejaba de mostrar su celo acostumbrado en el cumplimiento de sus deberes pastorales. Hasta en los días ordinarios predicaba, por la mañana y por la tarde, a asambleas tan numerosas, que él mismo las comparaba con el mar. Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar todos los domingos, miércoles, viernes y sábados. Entre las prácticas que Basilio había observado en sus viajes y que más tarde implantó en su sede, figuraban las reuniones en la iglesia antes del amanecer, para cantar los salmos. Para beneficio de los enfermos pobres, estableció un hospital fuera de los muros de Cesárea, tan grande y bien acondicionado, que San Gregorio Nacianceno lo describe como una ciudad nueva y con grandeza suficiente para ser reconocido como una de las maravillas del mundo. A ese centro de beneficencia llegó a conocérsela con el nombre de Basiliada, y sostuvo su fama durante mucho tiempo después de la muerte de su fundador. A pesar de sus enfermedades crónicas, con frecuencia realizaba visitas a lugares apartados de su residencia episcopal, hasta en remotos sectores de las montañas y, gracias a la constante vigilancia que ejercía sobre su clero y su insistencia en rechazar la ordenación de los candidatos que no fuesen enteramente dignos, hizo de su arquidiócesis un modelo del orden y la disciplina eclesiásticos.
No tuvo tanto éxito en los esfuerzos que realizó en favor de las iglesias que se encontraban fuera de su provincia. La muerte de San Atanasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó con ejemplar tenacidad para merecer ese título por medio de constantes esfuerzos para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y la disensiones entre sí, parecían estar a punto de extinguirse. Pero las propuestas del santo fueron mal recibidas, y a sus desinteresados esfuerzos se respondió con malos entendimientos, malas interpretaciones y hasta acusaciones de ambición y de herejía. Incluso los llamados que hicieron él y sus amigos al Papa San Dámaso y a los obispos occidentales para que interviniesen en los asuntos del oriente y allanasen las dificultades, tropezaron con una casi absoluta indiferencia, debido, según parece, a que ya corrían en Roma las calumnias respecto a su buena fe. “¡Sin duda a causa de mis pecados, escribía San Basilio con un profundo desaliento, parece que estoy condenado al fracaso en todo cuanto emprendo!"”
Sin embargo, el alivio no había de tardar, desde un sector absolutamente inesperado. El 9 de agosto de 378, el emperador Valente recibió heridas mortales en la batalla de Adrianópolis y, con el ascenso al trono de su sobrino Graciano, se puso fin al ascendiente del arrianismo en el oriente. Cuando las noticias de estos cambios llegaron a oídos de San Basilio, éste se encontraba en su lecho de muerte, pero de todas maneras le proporcionaron un gran consuelo en sus últimos momentos. Murió el 1º de enero del año 379, a la edad de cuarenta y nueve años, agotado por la austeridad en que había vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad. Toda Cesárea quedó enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los paganos, judíos y cristianos se unieron en el duelo.
San Gregorio Nacianceno, Arzobispo de Constantinopla, en el día del entierro: “Basilio santo, nació entre santos. Basilio pobre vivió pobre entre los pobres. Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir. Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”.
Setenta y dos años después de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindió homenaje con estas palabras: “El gran Basilio, el ministro de la gracia quien expuso la verdad al mundo entero indudablemente que fue uno de los más elocuentes oradores entre los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre sus doctores.
Se conserva una extensa colección de sus cartas:
En una de ellas nos cuenta que él pedía un cumplimiento estricto de la disciplina, lo mismo entre clérigos que entre laicos, y que cierto diácono, que no era malo, pero sí rebelde y un poco alocado y que solía presentarse en medio de un grupo de muchachas que cantaban himnos y bailaban, tuvo que vérselas con él; con igual determinación combatió la simonía en los puestos eclesiásticos y la admisión de personas indignas entre el clero; luchó contra la rapacidad y la opresión de los funcionarios y llegó a excomulgar a todos los complicados en la “trata de blancas”, una actividad muy difundida en Capadocia. Podía reconvenir con temible severidad, pero prefería las maneras suaves y gentiles; como un ejemplo, están sus cartas a una muchacha descarriada y a un clérigo colocado en un puesto de gran responsabilidad, que se estaba mezclando en política; muchos ladrones que solo aguardaban ser entregados a los jueces para sufrir un castigo terrible, fueron amparados por el santo y devueltos a sus casas en completa libertad, pero con una imborrable amonestación sobre sus conciencias. Pero tampoco se quedaba callado Basilio cuando eran los acaudalados y poderosos quienes quebrantaban sus deberes. “¡Os negáis a dar con el pretexto de que no tenéis lo suficiente para vuestras necesidades!”, exclamó en uno de sus sermones. “Pero en tanto que vuestra lengua os excusa, vuestra mano os acusa: ¡Cuántos deudores podrían ser rescatados de la prisión con uno de esos anillos! ¡Cuántas pobres gentes ateridas por el frío se cubrirían con uno solo de vuestros guardarropas! ¡Y sin embargo, vosotros dejáis ir a los pobres de vuestras puertas, con las manos vacías!” No era únicamente a los ricos a quienes imponía la obligación de dar. “¿Dices que tú eres pobre? Bien; pero siempre habrá otros más pobres que tú. Si tienes lo bastante para mantenerte vivo diez días, aquel hombre no tiene suficiente para vivir uno . . . No tengáis temor de dar lo poco que tengáis. No coloquéis nunca vuestros propios intereses antes que la necesidad común. Dad vuestro último mendrugo de pan al mendigo que os lo pide y confiad en la misericordia de Dios”. (corazones.org)
Σάββατο 25 Δεκεμβρίου 2010
Δευτέρα 20 Δεκεμβρίου 2010
ΑΦΕΛΙΑ
El afelia (en griego αφέλια) es un plato popular de la cocina chipriota consistente un guiso de cerdo marinado en vino tinto con semillas de cilantro. También es muy popular en Grecia. Para prepararlo se necesita carne de solomillo de cerdo.El cilantro es un condimento con aspecto similar al perejil cuando está fresco pero del cual se consumen también, y sobre todo en el Oriente, las semillas desecadas (sin él nuestro amigo el curry no sería nada). También lo encontrareis bajo el nombre de coriandro. Es lo mismo. En esta receta en particular el condimento no es accesorio, así que no hay ningún otro aderezo que sustituya al cilantro. Por suerte es fácil de encontrar.
Mi primera experiencia con el Afelia fue bastante nefasta porque utilizaron mantequilla para cocinarlo. En Chipre, ex colonia inglesa, a veces pasan - que no siempre - esas cosas y arruinan los platos por utilizar mantequilla en lugar de aceite de oliva. Debe ser que sienten nostalgia. Si lo comeis en Grecia eso no ocurrirá y te lo servirán cocinado con aceite de oliva, tal y como debe ser.
INGREDIENTES :
Solomillo de cerdo (a unos 100 gramos por comensal)
Vino tinto (el necesario para cubrir la carne)
2 cucharaditas de semillas de cilantro
Sal
Pimienta negra
Aceite virgen de oliva
PREPARACIÓN:
Utilizaremos solomillo de cerdo porque es relativamente blando. No hagais una limpieza exhaustiva de la grasa sino que dejad alguna veta porque le va bien al plato. El vino tinto puede ser cualquiera pero sobretodo que os guste. Si no gusta al paladar tal cual dificilmente os agradará una vez cocinado. Las semillas de cilantro compradlas siempre secas y enteras, no en polvo.
En primer lugar vamos a marinar el cerdo. Cortamos el solomillo en trozos cúbicos no muy grandes y lo metemos en un bol con el vino tinto dentro del frigorífico por espacio de unas cuatro horas.
Transcurrido el tiempo de marinado extraemos los trozos de solomillo y los secamos en un paño que no desprenda hilos. Reservamos el vino.
En una sartén echamos aceite de oliva y doramos los trozos. No deben quedar hechos, sólo marcados por todos los lados. Retiramos la carne y la reservamos. Si hay mucho aceite de oliva también lo retiramos, dejando sólo un poco. Con ese poco de aceite daremos un par de vueltas a las semillas y atención : cuando empiecen a desprender el aroma las llevaremos al mortero y las machacaremos. No pasa nada si las dejamos tal cual, particularmente las prefiero así. De hecho la receta ortodoxa de este plato las deja enteras.
Si las habeis machacado las devolveis a la sartén e incorporais la carne, la salpimentais al gusto y verteis el vino que hemos utilizado para marinar. Ponemos el fuego fuerte y cuando hierva lo reducimos para que se vaya haciendo lentamente durante una hora, removiendo de vez en cuando, o hasta que el solomillo esté blando. Cuando esto ocurra el líquido se habrá espesado, síntoma de que los jugos de carne y su grasa se han mezclado con el vino.
Se suele servir acompañado de un poco de salsa y con ensalada verde en el mismo plato. (mediahoradecocina.blogspot.com)
Τετάρτη 15 Δεκεμβρίου 2010
ΧΑΛΟΥΜΙ

Halloumi (en griego: χαλλούμι, turco: Kibris hellim) es un queso originario de Chipre. Tradicionalmente se elabora con una mezcla de leche de cabra y oveja, aunque se pueden encontrar halloumi elaborados con leche de vaca. El halloumi elaborado de forma industrial tiene más leche de vaca que leche de cabra y oveja. Este cambio en la proporción reduce el coste pero cambia el sabor, además de sus propiedades al ponerse a la parrilla.
El queso es blanco, con una textura distintiva en capas, algo similar a la mozzarella, y un sabor salado. Se almacena junto con sus jugos naturales (sueros) y con una especie de salmuera, se conserva durante un año si se congela fuertemente a −18 °C y si se vende descongelado en los supermercados debe estar a una temperatura de a +4 °C. Este queso posee un alto punto de fusión que le proporciona una característica resistencia a fundirse.
El halloumi elaborado de forma tradicional tiene una forma semicircular, del tamaño de una gran cartera, llegando a pesar 220-270 g; el contenido graso es aproximadamente de un 25% del peso húmedo del producto, del 47% si consideramos el producto seco y contiene una proporción aproximada de 17% de proteínas. Su textura firme hace que si ha sido cocinado "cruja" entre los dientes al morderlo.
Hoy en día el Halloumi denominación de Origen registrada como producto de Chipre (desde los 1990s) en Estados Unidos pero no en Europa. El retraso se debe al conflicto existente entre los productores lácteos que discuten sobre el contenido de la leche de vaca en los productos industriales. Una vez que haya sido registrado como un PDO (Producto con denominación de origen) gozará del mismo estatus que otros quesos europeos como el feta y el parmesano.
El Halloumi se suele servir fresco con unas ramitas de menta, tomate seco y salsa pesto. La menta se supone que añade sabor, pero en realidad debido a su acción antibacteriana ayuda a mantenerse durante más tiempo fresco, aumentando la vida del queso.
Si se empleara para cocinar, puede freírse hasta que se ponga un poco marrón superficialmente sin que llegue a fundirse (esto es debido a su alto punto de fusión), convirtiéndose de esta forma en un queso excelente para asados o a la parrilla (tal y como se sirve en el saganaki), como ingrediente de acompañamiento en las ensaladas, o simplemente frito y servido con vegetales.
Los chipriotas suelen comer el halloumi con sandía en los meses calientes de primavera y verano. No hay meze chipriota que no contenga un halloumi y lounza. este plato es simplemente una combinación de queso halloumi y una rodaja de jamón (en este caso se prece al melón con jamón español), o una salchicha de cordero (se discute sobre cuál es el auténtico lounza) simplemente y cortado en rodajas sobre su superficie y luego puesto a la parrilla. El Halloumi se suele tomar también con sándwiches con beicon, pero puede tomarse sólo o con ensalada. (es.wikipedia.org)
Παρασκευή 10 Δεκεμβρίου 2010
ΚΥΠΡΟΣ 4

REGRESO
Aunque mi cuerpo recorra países extraños, mi alma
recorre mi país.
Allí donde florece el amor, que corra mi vida
regiamente y que envejezca.
Adornad nuestros navíos –blanca paloma mía-
vamos en buena hora,
vamos lejos, al verano azul, eterno
y eterno de Chipre.
Veamos si viven nuestros amigos de dorados ojos,
ojos de las estrellas,
veamos nuestros campos, trozos de oro,
alma pequeñas de los niños.
Vamos a ver a la madre que floreció entre desvelos,
a una lágrima que espera.
Vamos a besar sus viejas manos,
antes de que, pálidas, cuelguen.
Que nuestra mano real prepare la tierra,
para que nos reciba muertos.
Esta tierra nos engendró, ella nos ha modelado
nuestro cuerpo varonil.
Amasó nuestros pensamientos con abundante color,
pensamientos como flor.
¿Por qué ir a dejar en otra tierra el cuerpo
y los pensamientos?
Kyrpos Chrysanthis / Chipre
en Antología de la Poesía Griega (Desde el siglo XI hasta nuestros días) [Edición Clásicas, 1997]
Trad.: José A. Moreno Jurado

Κυριακή 5 Δεκεμβρίου 2010
ΚΥΠΡΟΣ 3

HIMNO Y LLANTO POR CHIPRE I
Isla amada, isla dulce, isla atormentada
quiero contar tu dolor, con unción te saludo y me detengo.
Tú, cadencia de la mar, tallo cuajado de flor
¡cómo una y mil veces mancillaron los barbaros tus flores!
¡Con cuánta tristeza en torno a ti vagan los peces
y echan a suertes los anticristos tu destino!
Valor, pequeña nuestra, que fuiste nuestra madre,
himno y llanto de la vida, campana de resurrección.
Yannis Richos: Himno y Llanto por Chipre (Asociación cultural Hispano-Hellénica, 1985)
Trad.: Pedro Badenas de la Peña
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Contrariamente, los turco-chipriotas, conformes con la tutela inglesa, preferían la partición (TAKSIN) de la isla, antes que ser considerados minoría bajo un gobierno greco-chipriota.
El arzobispo Makarios III, que en 1951 se había sucedido a Makarios II como arzobispo y primado de la Iglesia Ortodoxa Chipriota, se convirtió consecuentemente en etnarca (jefe religioso y civil de la comunidad). Partidario de la enosis, fundó el 1952 la Organización Juvenil Panchipriota. En 1956 fue acusado por los británicos por incentivar el terrorismo y por lo que lo confinaron a las islas Seychelles siendo liberado al año siguiente.
Mientras tanto, se conformó un elemento clandestino con componentes griegos, la Organización Nacional de Combatientes Chipriotas (EOKA), bajo la conducción del coronel Georgios Grivas con el objeto de recurrir al uso de la fuerza para persuadir a los ingleses a retirarse de la isla.
La guerrilla de la EOKA operó inicialmente en las ciudades pero luego se trasladó a las montañas donde Grivas estableció su cuartel general. La mayor parte de la actividad de la organización fue dirigida contra instalaciones y personal británico empleando la táctica de golpear y huir. Esto permitirá aferrar a un contingente de 25000 hombres que lograron solamente un moderado éxito a través del arresto, toques de queda y deportaciones. Pero la EOKA no se propuso una victoria completa sino buscaba un desgaste que trajera un costo inaceptable a los británicos.
En 1958 se convino una tregua para dar inicio a las negociaciones entre las partes en conflicto. En 1959, después de las conferencias entre delegados británicos, turcos (interesados por la suerte de su comunidad) y griegos en Zurich y en Londres, se logró un acuerdo por la independencia.
Entre algunas medidas constitucionales, se pueden destacar:
se constituirían una presidencia greco-chipriota y una vicepresidencia turco-chipriota;
el consejo de ministros sería conformado por siete greco–chipriotas y tres turco–chipriotas;
el poder legislativo lo ejercería la cámara de representantes (35 greco-chipriotas y 15 turco–chipriotas) y sería elegido en forma independiente por ambas comunidades mediante sufragio universal y por cinco años.
Asimismo, en los acuerdos de independencia se fijó que Gran Bretaña mantendría la soberanía en las bases militares de Akrotiri y Dekhelia y en otros 15 territorios retenidos.
Makarios regresó a Chipre y fue elegido presidente siendo el vicepresidente Fácil Küchuk, líder de la minoría turco-chipriota.
Sin embargo, la aplicación de las disposiciones de la Constitución se complicó desde el principio y condujo a una serie de crisis constitucionales que derivarán en el retiro de los turco-chipriotas del gobierno.
La tensión acumulada entre las dos comunidades hizo estallar la violencia en la isla el 21 de diciembre de 1963. En diciembre hubo diversos conflictos armados en Chipre. Justo después de producirse, la dirección turco-chipriota pidió abiertamente la partición. Los policías y funcionarios turcos se retiraron de sus puestos en masa y Ankara amenazó con invadir la isla. El gobierno, que se enfrentaba a una amenaza gravísima para la existencia de la República, trató de contener la insurrección, pero no pudo hacer mucho por evitar que civiles armados de ambos lados participaran en los enfrentamientos. Los casos en que estas tropas irregulares no supieron distinguir entre combatientes y no combatientes tiñeron el conflicto de violencia sectaria y ambas comunidades perdieron vidas inocentes. El 27 de diciembre, el Consejo de Seguridad se reunió a fin de estudiar la queja de Chipre contra Turquía por intervenir en sus asuntos internos y por agresión. Turquía sostuvo que los dirigentes greco-chipriotas llevaban más de dos años intentando anular los derechos de la comunidad turco-chipriota y negó todos los cargos de agresión.
El 15 de febrero de 1964, tras el fracaso de todos los intentos por restablecer la paz en la isla, los representantes de Chipre y del Reino Unido solicitaron acción urgente del Consejo de Seguridad. El 4 de marzo de 1964, el Consejo adoptó unánimemente la resolución 186, en virtud de la cual recomendaba el establecimiento de la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP). La Fuerza se estableció operacionalmente el 27 de marzo de 1964. Desde entonces, el mandato de la UNFICYP ha sido prolongado periódicamente.
En 1964 y 1965 hay nuevos incidentes intercomunales.
Durante 1973 se reiniciaron los enfrentamientos por la búsqueda de la anexión a Grecia que, en esta etapa, contaba con la oposición de Makarios por el temor de invasión turca.

El 15 de julio de 1974 se produce un golpe de estado contra el Gobierno de Makarios por parte de militares greco-chipriotas y griegos liderados por Nikos Sampson que se hicieron con el poder. Su objetivo era imponer la unión con Grecia (enosis). Roto de este modo el delicado equilibrio con la minoría turca, cinco días después se produjo la reacción militar turca denominada Operación Atila.
Otra consecuencia de la invasión turca de Chipre en el verano de 1974 es la tragedia humana de las personas desaparecidas y sus familias. Durante y después de la invasión turca, miles de greco-chipriotas fueron arrestados y retenidos en campos de concentración de Chipre por el ejército turco y por las organizaciones paramilitares turco-chipriotas que actuaban según las instrucciones y bajo responsabilidad del ejército turco. Además, más de 2.000 prisioneros de guerra fueron trasladados ilegalmente a Turquía, quedando retenidos en prisiones turcas. Algunos de ellos no fueron liberados y todavía siguen desaparecidos. Otros cientos de greco-chipriotas, tanto soldados como civiles (también ancianos, mujeres y niños) desaparecieron en las zonas ocupadas por los turcos y siguen desaparecidos. En todos estos casos existen testimonios bien documentados que prueban que las personas desaparecidas fueron vistas por última vez en manos del ejército turco o en manos de turco-chipriotas que actuaban a las órdenes y bajo la responsabilidad de las fuerzas de ocupación turcas.
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El objetivo de la operación era ocupar un espacio al norte de la línea Famagusta en el Este a la bahía de Morphou en el Oeste. Dicho espacio comprendería también al sector norte de la ciudad de Nicosia en poder del enclave turco-chipriota (dividida por la "Green Line").
Para ello, las fuerzas turcas debían invadir la isla en dos fases.
La primera fase debía lograr el establecimiento de una zona de desembarco y la protección de los Turco - chipriotas al norte de Nicosia. Consistiría en un desembarco anfibio próximo a la localidad de Kyrenia (playa Pentamilli) para posteriormente conquistar el puerto homónimo.
Simultáneamente, se efectuaría un aerodesembarco al norte de Nicosia para posteriormente enlazarse con el resto de las tropas a través del paso de Kyrenia.
La segunda fase conquistaría la parte restante del norte de la isla. Después de arribados los refuerzos por el puerto de Kyrenia, tendría por objetivo tomar Famagusta, Limnitis y Lefka.
Se complementaría a dichas fases con la acción en los enclaves turcochipriotas para atraer fuerzas de la Guardia Nacional.
El Consejo de Seguridad hizo un llamamiento de alto el fuego y sentó las bases para las negociaciones entre Grecia, el Reino Unido y Turquía. Un alto el fuego de facto entró en vigor el 16 de agosto de 1974.

Otra consecuencia de la invasión turca de Chipre en el verano de 1974 es la tragedia humana de las personas desaparecidas y sus familias. Durante y después de la invasión turca, miles de greco-chipriotas fueron arrestados y retenidos en campos de concentración de Chipre por el ejército turco y por las organizaciones paramilitares turco-chipriotas que actuaban según las instrucciones y bajo responsabilidad del ejército turco. Además, más de 2.000 prisioneros de guerra fueron trasladados ilegalmente a Turquía, quedando retenidos en prisiones turcas. Algunos de ellos no fueron liberados y todavía siguen desaparecidos. Otros cientos de greco-chipriotas, tanto soldados como civiles (también ancianos, mujeres y niños) desaparecieron en las zonas ocupadas por los turcos y siguen desaparecidos. En todos estos casos existen testimonios bien documentados que prueban que las personas desaparecidas fueron vistas por última vez en manos del ejército turco o en manos de turco-chipriotas que actuaban a las órdenes y bajo la responsabilidad de las fuerzas de ocupación turcas.
Las conversaciones diplomáticas no prosperaron por negarse Turquía a retirar sus tropas, condición indispensable para los greco - chipriotas. El 15 de noviembre de 1983 se proclamó la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), reconocida únicamente por Turquía. (es.wikipedia.org - mfa.gov.cy)














