Κυριακή, 8 Απριλίου 2012

ΟΙ ΕΛΛΗΝΕΣ ΣΤΗΝ ΙΒΗΡΙΚΗ 1 - ΕΜΠΟΡΙΟΝ


En el mes de septiembre de 1964, un año después de recibir el Premio Nobel de literatura, el poeta griego Yorgos Seferis visitó Barcelona. Seferis, que dejó escrito en un poema que allí donde viajaba Grecia le dolía, no perdió la ocasión de hacer una breve escapada a Empúries, la principal colonia griega en la península Ibérica. Al pasear por sus ruinas, vio, recortada al fondo de la bahía, la silueta del pueblo moderno. Quienes le acompañaban en aquella visita cuentan que no pudo contener las lágrimas cuando, al preguntar el nombre de aquel pueblo, le respondieron que se llamaba L´Escala, el mismo nombre de una aldea de Vurlá, al sur de Esmirna y muy cerca de la antigua Clazomene, donde su familia acostumbraba a pasar los veranos antes de abandonar aquellas costas, milenariamente griegas, para siempre.
[…] Símbolo perenne de nuestro pasado clásico, el descubrimiento científico de Empúries coincide con el movimiento denominado Novecentismo, que tiene como una de sus principales premisas la de reivindicar el pasado grecolatino de Cataluña, un pasado que, si bien no había sido negado nunca, con este movimiento se convierte en un auténtico ideario, defendido con pasión por uno de sus grandes ideólogos, Eugeni d'Ors, desde las páginas de su famoso Glosario, y seguido con devoción por la pléyade de intelectuales que acuñaron el término ya clásico de «la Cataluña griega».
Eusebi Ayensa Prat

Vetusta Eufonia. Textos literarios sobre Empúries (Instituto Cervantes de Atenas, 2008)


EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS
Emporion, puerta de entrada de la civilización griega en la Península Ibérica
A través de numerosas imágenes fotográficas acompañadas de información textual, la exposición nos acerca a la historia y a la realidad arqueológica de la antigua ciudad griega de Emporion (Empúries, L’Escala) y a su evolución posterior en época romana. Así, esta iniciativa pretende dar a conocer a los numerosos visitantes que anualmente acuden al museo de Delfos uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de la Península Ibérica, que constituye un yacimiento clave para entender la huella de la cultura griega en el extremo occidental del Mediterráneo.
En colaboración con el Museu d’Arqueologia de Catalunya-Empúries, el Museo Arqueológico de Delfos, la X Eforía de Antigüedades Perhistóricas y Clásicas y laAsociación de Arqueólogos Griegos “Orfeo”.

Museo Arqueológico de Delfos. Delfos.
27.04-30.09.2012


En el 575 a. C. llega a la península la última oleada colonizadora griega, la de los foceos, encaminada al comercio de larga distancia. Los focenses no creaban colonias de poblamiento sino que su objetivo era, primordialmente, comercial. La misma metrópolis, Focea, está erigida con esa finalidad.
Se establece la Palaiápolis, «ciudad antigua», como un mero puerto comercial isleño donde hacer escala frente a la desembocadura del río Fluviá. Con la llegada de los griegos, los indígenas se vuelven productores de bienes de consumo que intercambiarán con los helenos por mercancías más preciadas como el vino. En un principio depende de Massalia, como podemos observar en el gran número de ánforas massaliotas encontradas de esa época.
En el 550 a. C., según Estrabón, se establece una segunda fundación, ésta en tierra firme, en detrimento de la Palaiápolis, que experimenta un gran desarrollo urbanístico. Las palabras de Estrabón las vemos recogidas en su Geografía:
«Los emporitanos habitaban antes una islita delante de la costa que hoy se llama Palaiápolis, pero hoy viven ya en la tierra firme. Emporion es una ciudad doble, estando dividida por una muralla, teniendo antes, como vecinos, algunos indiketes (...). Pero con el tiempo se unieron en un solo estado, compuesto de leyes bárbaras y griegas, como sucede también en otras muchas ciudades»
Estrabón, Geografía, III. 4, 8.
Tras la conquista de Focea por Ciro II, emperador de Persia en 546 a. C, los foceos huyen a la nueva colonia de Alalia, en Córcega. Sin embargo, su presencia acaba incomodando a los cartagineses, que forman una coalición con los etruscos para acabar con ellos. En el 535 se produce la Batalla de Alalia. Los foceos volverán a huir, esta vez se refugiarán en Massalia y Emporion. La ciudad vio aumentada sensiblemente su población por refugiados.
En el s. V a. C. se produce una época de gran prosperidad basada sobre todo en el comercio griego, en especial con el aprovisionamiento ateniense. Se establecieron acuerdos políticos y comerciales con la población indígena, (que fundó en las cercanías la ciudad de Indika). Debido a su situación en la ruta comercial entre Massalia y Tartesos, la ciudad se convirtió en un gran centro económico y comercial además de la mayor colonia griega en la península Ibérica.
A partir del s. IV a. C. la ciudad ya crece de forma considerable y es conocida como Emporión, Ἐμπόριον.5 Sigue habiendo mucho comercio griego con la península y se empiezan a acuñar las primeras monedas, anepigráficas, en un primer momento, y con la leyenda EM, más tarde. A finales de este siglo se emiten ya dracmas con el tipo del caballo parado, según modelo púnico, y después con el característico pegaso en el reverso y la cabeza de Arethusa en el anverso.
Continúa el periodo de esplendor hasta la llegada de los Bárcidas. (en.wikipedia.org)

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