Κυριακή, 31 Αυγούστου 2014

Ο ΤΑΦΟΣ ΤΗΣ ΑΜΦΙΠΟΛΗΣ - 2



Orgullo griego por una tumba
HÉCTOR ESTEPA (elmundo.es, 29-8-2014)
Durante décadas, no hace mucho tiempo, muchas de las noticias provenientes de Grecia se centraban en el espectacular patrimonio cultural del país. En los últimos años, sin embargo, los estragos financieros provocados por la crisis y los ajustes han copado los titulares.
La situación ha vuelto a cambiar en los últimos días: las excavaciones ejecutadas desde 2012 en un gran complejo funerario al norte del país han protagonizado el espacio informativo. Todos quieren saber quién es el morador de la tumba de Anfípolis
"Estamos ante un descubrimiento extremadamente importante. La tierra de Macedonia continúa sorprendiéndonos y revelándonos tesoros únicos", dijo hace unos días el primer ministro griego, Antonis Samaras, durante una visita a la excavación, levantando grandes expectativas en su país.
El político heleno tuvo la oportunidad de contemplar el estado de los trabajos. Los arqueólogos se emplean sobre un montículo de 30 metros de alto datado entre el 325 y el 300 a.C. La estructura está rodeada por un muro circular de 497 metros.
Sorprende, ante todo, la entrada principal de la tumba. Se trata de un camino de cuatro metros y medio de ancho. Está custodiado por dos esfinges de 1,45 metros de altura. Ninguna de ellas presenta cabeza. Alcanzarían los dos metros en caso de tenerlas. Fueron construidas "por las mismas manos", según afirman los arqueólogos, y pesan una tonelada y media cada una. Ambas muestran trazas de color rojo en sus pies y partes de sus alas han sido halladas en los alrededores.
Podría tratarse, según los expertos, del mayor edificio funerario hallado hasta la fecha en el país. Está construido con mármol de Tasos, llevado a la zona con barcos especiales. Parte del lugar fue aparentemente erigido mediante la utilización de grúas especiales hechas de arcilla, hierro y madera. Restos de esas herramientas han sido encontrados en la zona.
Anfípolis era una ciudad clave en la Grecia antigua, situada al norte del país y deseada tanto por los macedonios como por sus vecinos y aspirantes a la conquista. Fue probablemente abandonada en el siglo VIII.
Era, hasta ahora, famosa por el descubrimiento, en 1912, del León de Anfípolis, una escultura de 5,3 metros de alto. Los arqueólogos creen que ese león coronaba la colina de Kasta, donde se halla la misteriosa tumba ancestral.
La excavación continúa de forma lenta pero segura. Los arqueólogos toman todas las precauciones necesarias para evitar el derrumbe del lugar. Una de las partes más complicadas, el derribo del muro que daba acceso al complejo, fue concluida con éxito el pasado lunes. Fue hallada una desviación "extremadamente original" del estilo arquitectónico de la época, según informó el Ministerio de Cultura. También fue encontrado un fresco y un muro de separación coronado con un arquitrabe de mármol ricamente decorado.
Quienes trabajan en el yacimiento esperan poder deducir a quién está dedicada la tumba en las próximas semanas. A pesar del revuelo mediático producido alrededor de la excavación, su directora, Katerina Peristeri, duda de que se trate de la tumba de Alejandro Magno. El célebre rey murió en el año 323 a.C. en Babilonia, actual Irak. Fue enterrado posteriormente en Egipto pero se desconoce dónde acabaron sus restos.
Otras especulaciones han apuntado a que la tumba de Anfípolis podría albergar los restos de Roxana, la esposa persa del monarca, o la de su hijo Alejandro IV. Ambos fueron desterrados allí y posteriormente asesinados bajo órdenes de Casandro, rey de Macedonia.
Los arqueólogos que trabajan en el lugar apuntan, sin embargo, a que la tumba podría pertenecer a un general de Alejandro Magno. Creen que los subalternos predilectos del conquistador eran suficientemente ricos como para erigir un complejo funerario como el de Anfípolis. Otra posibilidad es la de un enterramiento colectivo de los soldados del rey. La respuesta, sea cual sea, está al caer.

Πέμπτη, 28 Αυγούστου 2014

ΑΜΦΙΠΟΛΗ. Η ΙΣΤΟΡΙΑ ΜΙΑΣ ΠΟΛΗΣ - 1

Anfípolis (en griego antiguo: Aμφίπολις, Anfípolis) fue una ciudad griega de la Antigüedad, en Macedonia oriental, situada en la península semicircular formada por el río Estrimón a 4 km de su desembocadura. Su nombre se debía precisamente a esa situación. Estaba en una encrucijada de caminos, al oeste del monte Pangeo. El río la unía con el puerto de Eyón. 


Los orígenes de la ciudad 
La ciudad pertenecía en el siglo VI a. C. a la tribu tracia de los edones Sus habitantes controlaban el valle del Estrimón y la ruta de Macedonia a Tracia (la posterior Vía Egnatia).
Darío I envió al general Megabazo al oeste a someter a los peonios, en el valle alto del Estrimón y llegó hasta la ciudad de Eyón, en la desembocadura del río, y la convirtió en la capital aqueménida de Europa. Los edones proveían de lo necesario a la guarnición persa.
 Cuando Jerjes I invadió Grecia tendió un puente que cruzaba el río en Ennea Hodoi (Nueve Caminos), no se sabe si permanente o provisional. 
La deidad principal de la ciudad fue Artemisa Taurópolos o Brauronia. El ciudadano más célebre fue el gramático Zoilos. Eyón era el puerto de Anfípolis. 
En 497 a. C., los atenienses intentaron conquistar Ennea Hodoi (Nueve Caminos), y Eyón aprovechó la revuelta jónica para luchar contra los persas. Aristágoras de Mileto, lo intentó en dicho año, pero fue rechazado por los edones. 
En 492 a. C., los persas además de haber sometido a los jonios y haber pacificado Tracia, anexionaron Macedonia a su imperio. 
Cuando los persas se retiraron en 479 a. C., los atenienses volvieron a intentar conquistarla. En el invierno de 476-475 a. C., Cimón puso asedio a Eyón y la tomó. Boges, el comandante persa, se suicidó. Diez años después Atenas probó de nuevo conquistar Ennea Hodoi, pero fueron derrotados, y Sófanes, el comandante ateniense murió en la contienda (465 a. C.) 
A lo largo de todo el siglo V a. C., Atenas buscaba asegurarse el control de Tracia que revestía una gran importancia estratégica por sus materias primas, metales preciosos (oro, plata) del Pangeo, madera, indispensable para la construcción naval, y por ser la ruta marítima de los estrechos que garantizaba el aprovisionamiento de trigo de Escitia 
El lugar en que estaba situada Anfípolis, lo intentó colonizar en primer lugar, Aristágoras de Mileto en el 497 a. C. Trató de establecerse en Mircino de Tracia, ciudad junto al Estrimón a 7 km al norte de Anfipolis, pero murió luchando con los tracios edones, habitantes de la zona.
 Treinta y dos años después, hacia el 465-464 a. C., a fines del verano - principios del invierno, lo intentaron los atenienses que enviaron a Sófanes, hijo de Leagro y a 10.000 colonos, pero los tracios edones acabaron con la expedición, matando a muchos en Drabesco.
 Treinta años después Hagnón, el estratego ateniense hijo de Nicias, consiguió conquistarla. La ocupó en 437-436 a. C., y estableció colonos, atenienses y griegos de otras polis. La ciudad fue refundada a partir del puerto de Eyón, en la desembocadura del Estrimón, que era una vieja base ya utilizada por los persas, conquistada por Cimón y convertida en emporion ateniense. Hagnón planificó la ciudad de forma que por tres de sus lados estaba defendida por el río Estrimón y en el cuarto construyó una muralla. También acometió la tarea de la construcción de un puente. 
Anfípolis prosperó y fue una de las colonias atenienses más valiosas. Eclipsó a Eyón que acabó convirtiéndose en su puerto. 
La nueva fundación se llamó Anfípolis, literalmente «en torno a la ciudad», nombre sobre el cual los lexicógrafos han discutido ampliamente, a pesar de las explicaciones muy claras de Tucídides (iv,102,3): una noticia de la Suda (presente también en el Lexicon de Focio) lo comenta y recobra una explicación proporcionada, según Harpocración, por Marsias de Pella (FGrH 135/6), según la cual una población numerosa vivía alrededor de la ciudad. Más frecuente, y también mucho más verosímil es la explicación dada por el gramático Julio Pólux (Onomasticon, 9.27.5): el nombre indicaría la vecindad de un istmo o de un vado. Pero es el Etymologicum Genuinum el más explícito, con la siguiente definición (entrada 725, s. v. Anfípolis): «ciudad de los atenienses o de Tracia, que se llamaba anteriormente Nueve Caminos, (así llamada) porque está delimitada y rodeada por el río Estrimón» (griego πόλις Ἀθηναίων ἢ Θρᾴκης, ἥτις ἐκαλεῖτο πρότερον Ἐνάοδοι διὰ τὸ περιέχεσθαι καὶ περιοδεύεσθαι ὑπὸ τοῦ Στρυμῶνος ποταμοῦ). Esta descripción corresponde efectivamente al emplazamiento de la ciudad  y a la descripción de Tucídides. 
Anfípolis fue desde entonces el principal punto de apoyo ateniense en Tracia y, como tal, el punto de mira de sus adversarios lacedemonios: el elemento ateniense era muy minoritario en la ciudad (Tucídides, iv,105,1 ) y el general espartano Brásidas consiguió ponerla en contra de su metrópolis en 424 a. C., sobre todo, gracias a la ayuda de los habitantes de la localidad vecina de Argilo. Anteriormente, al estallar la Guerra del Peloponeso (431 a. C.), Brásidas había invadido las posesiones atenienses al norte. Una expedición de socorro, que contaba con naves de la isla de Tasos, dirigida por el estratego (e historiador) Tucídides hubo de conformarse con socorrer a Eyón sin lograr apoderarse de Anfípolis al llegar demasiado tarde. Este fracaso le supuso el exilio a Tucídides. La ciudad fue un obstáculo para el armisticio entre Esparta y Atenas, la cual no quería firmar sin recuperar Anfípolis. 
Una nueva expedición ateniense, bajo el mando de Cléon fracasó de nuevo en 422 a. C.: Cleón y su adversario Brásidas encontraron la muerte en una batalla bajo los muros de Anfípolis, que conservó así su independencia. Independencia que mantuvo hasta el reinado de Filipo II, a pesar de las nuevas tentativas atenienses, debidas principalmente al gobierno de Calístrato. 
Los atenienses tuvieron que ceder y firmar la Paz de Nicias, con la promesa de una futura entrega por parte de Esparta; pero los colonos (entre los cuales los atenienses eran minoría) rehusaron volver a la Confederación de Delos, lo que constituyó un motivo más de conflicto entre la dos potencias. Anfípolis formó una estrecha alianza con Olinto. 
Cuando se remprendió la guerra en el año 403 a. C. (Guerra de Decelia), la lucha por Anfípolis se reanudó. Su reconquista fue un objetivo prioritario para Atenas hasta el final de la Guerra del Peloponeso en 404 a. C. 
En la primera mitad del siglo IV a. C. los atenienses intentaron recobrarla por la vía diplomática, pero no lo consiguieron (es.wikipedia.org)

Δευτέρα, 25 Αυγούστου 2014

Ο ΤΑΦΟΣ ΤΗΣ ΑΜΦΙΠΟΛΗΣ - 1


Dos Esfinges Guardan la Entrada a la Monumental Tumba de Anfípolis, la Mayor de Grecia
Escondida bajo una colina en la ciudad antigua Anfípolis, situada a las orillas del río Strymon, a unos 60 kilómetros de la moderna ciudad de Serres, la tumba de la era helenística consiste en una circunferencia casi circular de 497 metros. El edificio funerario, al que todavía no se ha accedido, se cubría con una montaña de tierra y cascotes de 30 metros de altura y está ubicado extramuros de la antigua ciudad en la denominada Colina Kasta. El edificio en sí estaba rodeado por un muro de tres metros de altura, construido con mármol procedente de la vecina isla de Thassos. Entre 2012 y 2013 se ha excavado en parte este muro, poniendo en evidencia que había desaparecido gran parte del revestimiento de piedra y que el perímetro de la tumba formaba un círculo casi perfecto de 498 metros.
El complejo funerario fue posiblemente construido por Dinócrates, un famoso arquitecto de la época. La tumba es 10 veces más grande que la del padre del Alejandro Magno, Filipo II de Macedonia, descubierta en Vergina en la década de los años 70. El primer ministro griego, Antonis Samaras, visitó la excavación y la televisión estatal informa diariamente sobre el proceso. El lugar se conoce desde los años 60 por el arqueólogo griego Lazaridis, pero hasta 2012 no se comenzó a excavar. La arqueólogaKaterina Peristeri se empeñó en buscar el material desmantelado de la tumba y lo encontró. Parece ser que en época romana el revestimiento de piedra fue utilizado para construir una presa en el cercano río Estrimón. Parte de los sillares y de una escultura de león magnífico habían aparecido en 1912 en el fondo del río y se habían considerado como parte de un monumento conmemorativo o tumba a uno de los generales de Alejandro Magno.
Parte de los sillares y de una escultura de león magnífico habían aparecido en 1912 en el fondo del río y se habían considerado como parte de un monumento conmemorativo o tumba a uno de los almirantes de Alejandro Magno. El león y parte del podium levantado ahora a varios cientos de metros de la tumba. Detrás, en el suelo, se pueden apreciar sillares del revestimiento del muro también encontrados en el lecho del río Estrimón. Las pruebas comparativas han permitido reinterpretar estos restos y atribuirlos a nuestra tumba monumental. Es más, Peristeri cree que la estatua del enorme león de más de cinco metros coronaría el túmulo como símbolo de la monarquía macedónica. La idea se ve reforzada por el hallazgo de losas de mármol en la cumbre del montículo que serían parte del pedestal original de la escultura.
Hasta ahora, los arqueólogos han exhumado parte de la entrada de la tumba de fines del siglo IV a.C., que presenta dos grandes esfinges de mármol. «Es notable, la mayor tumba que hemos hallado en Grecia hasta ahora», dijo el arqueólogo Chryssoula Paliadelli, un experto en historia antigua que no participa en la excavación. «Claramente muestra la riqueza que permitió la construcción de lo que fue, en ese entonces, un monumento sumamente costoso». Dos custodios de mármol Las esfinges, que quedaron expuestas luego que los arqueólogos removieran varias piedras del muro de protección, fueron hechas con mármol proveniente de la isla de Tassos. Tuvieron una altura de 2 metros antes de perder sus cabezas, y ambas muestran vestigios de coloración roja en sus pies, sugiriendo que estaban pintadas. «Encontramos fragmentos de las alas de las esfinges en el suelo, lo que permitirá una restauración de las mismas», dijo un portavoz del Ministerio de Cultura griego.
Dorothy King, una arqueóloga clásica, expresó que el hallazgo de dos esfinges sentadas, al contrario de las acostadas del arte egipcio, es algo sumamente  inusual para el periodo de la tumba. «El paralelismo más cercano que se me ocurre es con aquellas hecatómnidas en Labraunda (Turquía), cerca de un cuarto de siglo antes». Las estatuas hecatómnidas barbadas eran comunes en la iconografía persa. ¿Puede ser esta una pista para descifrar la identidad del ocupante del ostentoso sepulcro?.
Además de las dos esfinges, los arqueólogos también desenterraron mosaicos blancos y negros con formas geométricas, pero lo que se oculta en el interior de la tumba continúa siendo un misterio. Sin embargo, un sondeo geofísico hecho con tecnología de escáner, ha permitido saber a los investigadores que el interior contiene tres habitaciones. ¿La tumba de Alejandro Magno? Los medios locales no tardaron mucho en especular si la tumba de Anfípolis podría pertenecer al gran conquistador macedonio, quien murió bajo sospechosas circustancias en 323 a.C. El Ministerio de Cultura fue tajante con este tipo de elucubraciones de la prensa y declaró que no hay evidencia alguna que enlace a esta estructura funeraria con Alejandro Magno.
(despiertacordoba.wordpress.com, 22/8/2014)


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