Πέμπτη, 30 Ιουνίου 2011

ΠΑΓΚΟΣΜΙΟΙ ΑΓΩΝΕΣ SPECIAL OLYMPICS ΑΘΗΝΑ 2011



Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales 2011, Atenas, Grecia
25 junio - 4 julio 2011
¡Quiero ganar!
Pero si no puedo ganar,
¡Quiero ser valiente en el intento!
Grecia es sede del mayor evento deportivo del mundo del año 2011, los Juegos Mundiales de Verano de Olimpiadas Especiales, Atenas 2011. El único evento deportivo donde todos los atletas que participan son ganadores, ganadores en su lucha por el respeto, auto estima y habilidades.
Desde el 25 de Junio al 4 de Julio del 2011, en Atenas, 7.500 atletas de OE de 185 naciones compiten en 22 deportes de tipo olímpico.
Los Juegos Mundiales de OE serán un evento significativo de un movimiento que fue fundado en 1968 por una gran mujer, Eunice Kennedy Shriver, quien logro realizar su sueño al fundar la organización más grande del mundo que apoya a personas con discapacidad intelectual.
Los Juegos Mundiales de OE 2011 que se celebran en Atenas se llevan a cabo sin la presencia de su fundadora, sólo dos años después de su muerte, en la “tierra del juego limpio” donde los verdaderos valores de la competencia nacieron, y donde el talento de los atletas de Olimpiadas Especiales nos recordarán la esencia de este magno evento.
El emblema de los Juegos Mundiales de Verano Atenas 2011 es un sol radiante, fuente de vida, excelencia y poder de los atletas que participan de los Juegos; La excelencia es representada por la rama de olivo y el poder por el espiral en el centro del sol; Los colores reflejan el paisaje griego y proyectan emociones como la pasión por la vida (rojo cálido), el optimismo (naranja), la determinación (azul), la libertad (celeste) y la esperanza (verde).
olimpiadasespeciales.net



La ceremonia de inauguración, que duró tres horas, recibió comentarios de admiración por los espectaculares fuegos artificiales y la sencillez de las representaciones de música y baile, inspiradas en la mitología y cultura de la antigua Grecia.
Estuvieron en línea con las emotivas actuaciones de conocidos artistas internacionales, como el cantautor estadounidense Stevie Wonder
La ceremonia comenzó con una representación musical hecha por voluntarios y atletas de los Juegos Olímpicos Especiales, en la que utilizaron urnas de arcilla al estilo de la antigua Grecia como instrumentos.
Al final del espectáculo, se extendieron en el suelo, "volviendo a los brazos de la Tierra Madre", en señal de que se derrumbaban los muros de los prejuicios contra la gente mentalmente disminuida.
Veinte mensajeros de los Juegos Olímpicos Especiales, entre ellos una joven china de 20 años, relataron en pocas palabras los importantes avances que habían conseguido en sus respectivas actividades cotidianas, tales como aprender a cocinar deliciosos platos chinos o aprobar a la primera el examen para obtener la licencia de conducir.
Tras una grabación de vídeo que rendía tributo a Eunice Kennedy Shriver, artífice -de los Juegos Olímpicos Especiales en 1968, su hijo y actual presidente del evento, Timothy Shriver, y la titular del Comité Organizador de la edición de este año en Grecia, Joanna Despotopoulou, pronunciaron sendos discursos e invitaron al mundo a una "celebración del poder humano en el lugar que vio nacer a los Juegos Olímpicos".
Pese a los difíciles momentos que atraviesa el país organizador tras verse afectado por una grave crisis de deuda soberana, "Grecia no le ha fallado a los atletas de los Juegos Olímpicos Especiales, y nuestros atletas no le fallarán a Grecia", declaró Shriver.
El presidente de los Juegos Olímpicos Especiales pidió a todo el mundo que se una y apoye una revolución de la dignidad llevada a cabo por personas valientes, representadas como "modernos Ulises" (marineros a bordo de un barco que superan crueles aventuras) en una de las actuaciones dramáticas del espectáculo.
Tras izarse la bandera de los Juegos Olímpicos Especiales, que había sido trasladada por medallistas olímpicos como la veterana del patinaje artístico Michelle Kwan, e interpretarse el himno del evento, el pebetero del estadio se encendió con la Llama de la Esperanza, que arderá hasta el final de las Olimpiadas Especiales.
La llama, que fue encendida en la colina de la Acrópolis el 9 de junio y desplazada por Grecia y los países vecinos, entró en el estadio a bordo de un "Carro del Sol" conducido por siete portadores de la antorcha, en representación de las regiones del mundo, que estaban acompañados por niños con globos y ramos de olivo en las manos y artistas vestidos con trajes tradicionales griegos.
La ceremonia terminó con el himno de las Olimpiadas Especiales, interpretado por el cantante griego Alkistis Protopsalti y el tenor italiano Vittorio Grigolo, dando paso a un espectáculo deportivo mayor que comenzará en las próximas horas, durante el principal evento multideportivo internacional del año.
spanish.people.com.cn


Special Olympics es una organización internacional creada para ayudar a las personas con discapacidad psíquica a desarrollar la confianza en sí mismas y sus habilidades sociales mediante el entrenamiento y la competición deportiva. Entre otras actividades, organiza las Olimpiadas Especiales cada cuatro años a beneficio de niños necesitados.
Historia
Special Olympics fue fundada por Eunice Kennedy Shriver en 1962. La hermana de Shriver, más tarde Rosemary Kennedy, que sufría una minusvalía psíquica, es a menudo citada como la inspiradora de la creación de Special Olympics.
Special Olympics organizó principalmente, originalmente, desde junio de 1962, una serie de campamentos deportivos llamados Camp Shriver. Estos campamentos evolucionaron hasta una competición deportiva internacional para atletas con minusvalías psíquicas. Las primeras Olimpiadas Especiales Internacionales de Verano fueron celebradas en Chicago (Illinois, Estados Unidos) en 1968. Las primeras Olimpiadas Especiales de Invierno se celebraron en febrero de 1977 en Steamboat Springs (Colorado, Estados Unidos).
En 1988 Special Olympics fue reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI), siendo así la única organización deportiva autorizada por el COI a usar la palabra «olímpico» en su nombre.
En junio de 2006 se celebraron los primeros Juegos Olímpicos Especiales Nacionales estadounidenses en la Universidad Estatal de Iowa, en el que participaron equipos de todos los 50 estados además del Distrito de Columbia.
El actual presidente y consejero delegado de Special Olympics es Bruce Pasternack.
Participación
Cerca de dos millones de atletas de todas las edades están involucrados en los programas deportivos de Special Olympics en más de 150 países. La organización ofrece entrenamiento durante todo el año y competición en 26 deportes olímpicos de verano e invierno. No se cobra dinero por participar en los eventos organizados por Special Olympics. Las competiciones están adaptadas para permitir varios niveles de discapacidad, de forma que los atletas puedan competir con otros que tengan parecidas capacidades.
El juramento de Special Olympics es «Quiero ganar, pero si no lo consigo, dejadme ser valeroso en mi intento».
(es.ikipedia.org)


Δευτέρα, 20 Ιουνίου 2011

Η ΜΙΚΡΑΣΙΑΤΙΚΗ ΚΑΤΑΣΤΡΟΦΗ 8. ΝΟΣΤΑΛΓΩΝΤΑΣ ΤΙΣ ΧΑΜΕΝΕΣ ΠΑΤΡΙΔΕΣ


La tragedia de su expatriación desde la parte de Anatolia continúa pesando hondamente en el corazón de cada griego actual, independientemente de que antes viviera en la Grecia metropolitana o de que llegara desterrado desde los ricos campos y las boscosas montañas de Asia Menor. Nunca puede olvidarlo. Si es desterrado, vuelve una y otra vez en sus sueños a Anatolia: la añora con nostalgia como Adán y Eva añorarían el jardín den Edén tras la expulsión. Las impresionantes llamas del incendio de Esmirna alumbraron por completo el cielo del Egeo oriental. Dicen que incluso hasta las playas que se encuentran frente a los muros de las celdas de Monte Atos, llegó el resplandor del efímero brillo de las ciudades incendiadas. Las aguas de Esmirna se llenaron de cadáveres. Pero algo más que la injusticia, la atrocidad y la locura de estos históricos momentos ha permanecido en el pensamiento del griego actual: el sentimiento de la riqueza perdida, de la perdida tranquilidad de espíritu. Caminando hoy por las calles de la Grecia metropolitana, se llega forzosamente a los barrios de los refugiados, con las calles de tierra y las filas de chabolas, hechas de latas de petróleo y de cajas de azúcar desarmadas. Se oyen aquí y allá conversaciones que recuerdan el viejo dialecto dórico, un dialecto que en ocasiones ha llegado hasta las playas del Mar Negro, y la ola de la Historia lo ha traído de nuevo ahora a esta estéril playa. Una canción distinta, improvisada en cuartos de tono, habla de Esmirna, de las calles con los cafés uno al lado de otro, las jaulas de cristal que se balancean entre la dulce atmósfera del verano, del arrulllo del narguilé, los peces rojos colgados en las encaladas paredes, donde, en aquel tiempo, cada parroquiano tenía su percha. Tropezando en la basura y en las suciedades de estas calles (¿qué ciudad en Grecia no tiene su barrio de refugiados?) se recuerda Anatolia. Para el griego actual, Anatolia ha llegado a ser un recuerdo que le afecta de vez en cuando, como al hombre que toca con sus dedos una herida cerrada. [...]

Prólogo de Lawrence Durrell a la edición inglesa que se incluye en la edición española de:
Ilías Venezis: Tierra de Eolia (Ediciones clásicas, 1991)





Τετάρτη, 15 Ιουνίου 2011

Η ΜΙΚΡΑΣΙΑΤΙΚΗ ΚΑΤΑΣΤΡΟΦΗ 7. Η ΓΑΛΗΝΗ


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Esta historia empieza en Julio de 1923. Anávisos es un lugar desierto del litoral, en el golfo Sarónico, más o menos a diez millas antes de Sunion. Desde aquel sitio no parte ninguna carretera. Todos los caminos pasan por detrás de las pequeñas colinas que cierren la tierra estéril del lugar, en donde el caminante no encontrará ni un árbol. Sólo hay lentiscos, espinos, juncos y arena […]

La lejana comitiva se acerca sin cesar. La nube de polvo se alarga muchísimo en la densa atmósfera. Poco a poco se posa, se une a ella, y entre ella se diluye con la capacidad de adaptación que tienen las cosas de este mundo. Sin embargo bajo la nube el acomodo no es fácil. Una multitud de mujeres, niños y viejos gimen en voz alta acosados por el sol, por las privaciones y por la fatiga del camino. En las caras el sudor amasado con el polvo, gotea como si fuera lodo. Hay pocos hombres jóvenes. Los más del grupo caminan descalzos y todos llevan al hombro un fardo, un saco repleto o un hatillo.
- ¡Ay! ¡Adónde nos traes a vivir! ¡Adónde nos traen!, chillaba con fuerza una mujer ¡Esto es un desierto! ¡Un desierto!
Entonces las mujeres, a la señal dada por la primera, empiezan a clamar todoas juntas y a maldecir su suerte.
- ¡Moriremos en este lugar salvaje! ¡Moriremos nosotros y nuestros hijos! ¡Moriremos!
Los hombres y los viejos hicieron lo que podían para oponerse al pánico. Cada uno luchaba por tranquilizar a la mujer que tenía al lado, su esposa, su madre. Pero la desesperanza, fuerza fértil como el polen, corría por el aire denso.
- ¡Nada!..., gritaban. ¡Nada nos salvará! ¡Moriremos aquí!
Clamaban por un árbol. Que hubiera un árbol para descansar bajo su sombrs. Pero en todo la extensión del pequeño campo no aparecía ni una línea erguida hacia el cielo. Únicamente negreaba el lugar por los lentiscos, y sobre ellos reverberaba el sol.
Entonces, en esta hora difícil llegó el tormento de la sed. […]

En este instante aparecieron, acercándose, los dos paisanos que venían desde la colina.
- ¡Eh, vosostros!, gritaron al grupo.
Se pararon viendo repentinamente a los hombres.
- ¿Adónde vais?
- ¿No es esto Anávisos?, respondió una voz. ¡Aquí venimos!
- ¡Qué sois?
- Somos refugiados.
- ¿Y qué buscáis en estos lugares?
- ¡Nos dieron la tierra!, respondió la voz del grupo. ¡Nos quedamos aquí!
- ¿Qué tierra? ¿Qué tierra?, dijo sorprendido uno de los paisanos. Aquí en este lugar sólo crecen juncos.
Y después:
- Moriréis, les dice, ¡vosotros y vuestros hijos! ¡Moriréis, si de veras venís a quedaros en este sitio!

IlÍAS Venezis: Serenidad (Ediciones clásicas, 1991)

Παρασκευή, 10 Ιουνίου 2011

Η ΜΙΚΡΑΣΙΑΤΙΚΗ ΚΑΤΑΣΤΡΟΦΗ 6. ΑΙΟΛΙΚΗ ΓΗ


Viajan por el Egeo nuestros sueños.
La abuela se ha cansado. Quiere reclinar su cabeza en el pecho del abuelo, que tiene fija la vista atrás, para distinguir quizá algo de la tierra firme, algo de Kimidenia. Ya no se ve nada. La noche absorbió dentro de ella las formas y los volúmenes.
La abuela reclina su cabeza para apoyarla en el pecho que la protegió todos los días de su vida. Algo se lo impide y no puede encontrar reposo su cabeza. Algo como una bola que está debajo de la camisa del anciano.
- ¿Qué tienes aquí?, pregunta casi indiferente.
El abuelo lleva su mano, la mete bajo su ropa, encuentra el pequeño cuerpo extraño que apoya en su cuerpo y que oye los latidos de su corazón.
- ¿Qué es?
- No es nada, dice acobardado el abuelo, como niño cogido en falta. No es nada. Es un poco de tierra.
- ¡Tierra!
- Sí, un poco de la tierra de ellos. Para plantar una albahaca, le dice, en el lugar del extranjero al que van. Para recordar.
Lentamente, los dedos del anciano abren el pañuelo donde está guardada la tierra. Buscan allí dentro, buscan también los dedos de la abuela, como si acariciaran. Sus ojos lacrimosos se quedan fijos allí.
- Digo que no es nada. Un poco de tierra.
- Tierra, tierra de Eolia, tierra de nuestro lugar.

Ilias Venezis: Tierra de Eolia (Ediciones Clásicas, 1991)
Trad.: Miguel Guerrero Torres

Κυριακή, 5 Ιουνίου 2011

Η ΜΙΚΡΑΣΙΑΤΙΚΗ ΚΑΤΑΣΤΡΟΦΗ 5. Η ΙΣΤΟΡΙΑ ΕΝΟΣ ΑΙΧΜΑΛΩΤΟΥ


Durante la catástrofe de Esmirna, me encontraba con mis padres en el puerto, en la Punta. Me arrancaron de sus brazos. Y me quedé en Turquía como prisionero.
Hacia el mediodía me llevaron, junto con otros. Al atardecer, las patrullas aún conducían hombres hacia los cuarteles. Cerca de la medianoche, según estábamos los unos contra los otros, entró la guardia y comenzaron a golpearnos donde les pillaba, con palos, y a patear a los que estaban sentados en el suelo con rodilla. Finalmente escogieron a los que quisieron y se marcharon maldiciendo. Nosotros temíamos que nos matasen a todos. Un escribano público, que tenía su oficina junto a la puerta, oyó que hablábamos con pesadumbre y nos hizo señas para que nos acercáramos.
-Cuando vengan a llamaros –nos dijo-, entrad dentro. Prestad atención a mis palabras y no se lo digáis a nadie.
Desde aquella tarde, todas las noches pasaban a llevarse hombres de los dormitorios. Y nosotros, cuando oíamos disparos desde Kadife Kalesi, nos decíamos: «Practican tiro al blanco».

Después de algunos días, que pasamos con miedo, llegó un oficial y nos llevó con él, junto con cuarenta soldados. Nos sacaron al patio y nos separaron de los civiles. Fue entonces cuando vi a mi hermano. Nos colocaron en filas de cuatro y nos ordenaron ponernos de rodillas para contarnos. El oficial, que nos contemplaba desde lo alto de su caballo, decía:
-¡Procuraré que no quede de vosotros ni vuestra semilla! –Y dio la orden de que nos pusiéramos en marcha.
Debíamos de ser, toda la columna, unos dos mil hombres.
Cuando salimos, nos condujeron directamente al mercado. Allí, la multitud de turcos que nos esperaba cayó sobre nosotros como el granizo: mesas, silla, vasos, nos tiraban lo que encontraban cerca, de todas partes. Había también entre ellos marineros francos en los cafés y disfrutaban con el espectáculo.
Cuando llegamos a la estación Basmahane, nos salió el encuentro un hafiz. Nos miró:
-Alá, Alá, ¿qué pasa aquí?-dijo.
Y llamó al oficial. Este se detuvo.
-¡Que venga el capitán! –volvió a gritar.
El capitán se acercó sobre su caballo, a paso lento. Saludó, el hafiz le preguntó:
-¿Esto es lo que dice el Libro?
El capitán volvió a saludar.
Y nosotros pasábamos en fila frente a ellos

A las doce del mediodía llegamos a Halkapinar. Allí nos metieron a en una alambrada circular. Cuando anocheció, un turco efés de nuestro pueblo llegó y comenzó a llamarnos por nuestros nombres para que saliéramos, supuestamente para salvarnos, pero, en realidad, para matarnos. Y nosotros nos echamos al suelo, para que no nos reconociera.

Stratís Dukas: Historia de un prisionero (Labrys, 2001)
Trad.: Manuel González Rincón


En 1922, la campaña militar griega contra Turquía concluye trágicamente. Los turcos arrasan Esmirna, masacrando a la población griega y expulsándola de Asia Menor. Los que no logran huir son hechos prisioneros. Uno de ellos, antiguo soldado, es conducido al interior del país en un «batallón de trabajo». Tras evadirse junto con otro compañero sobrevive oculto en los campos, para terminar haciéndose pasar por un turco y trabajando como pastor de ovejas. Por, fin, al cabo de un año, consigue escapar embarcándose rumbo a Grecia.
En 1928, Stratís Dukas, periodista de origen minorasiático y antiguo soldado en esa misma guerra, realiza un trabajo de campo sobre los refugiados. En una aldea del norte de Grecia conoce casualmente e este evadido, que le narra su historia, de la que nacerá la Historia de un prisionero.
Publicada por primera vez en 1929, la Historia de un prisionero, de carácter profundamente pacifista y antibelicista, nos presenta la guerra no desde una dimensión épica o heroica, sino como una desgracia causante de la muerte de miles de personas y de la degradación de la dignidad humana. Es un relato en el que son los propios hechos, despojados de artificios literarios y sentimientos, los que transmiten la contundencia de un mensaje: que las similitudes básicas humanas están por encima de las diferencias religiosas y étnicas; que las bondades de un ser humano son independientes de la raza o el pueblo al que pertenezca, y que cuando dos personas se encuentran más allá de todos esos condicionantes, pueden crear lazos profundos que se hunden en el espíritu.

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