Σάββατο, 25 Σεπτεμβρίου 2010

ΘΕΟΦΙΛΟΣ 1


Theofilos : Obras de la colección del Banko Emporiki

La exposición comprende un total de veinte cuadros de la colección de obras de arte del Banco Emporiki y ofrece al público la oportunidad de ver de cerca una muestra representativa de la obra del pintor de Mitilene, que plasma de forma característica su actividad artística.
Las obras de la colección incluyen una selección de los temas habituales de Theofilos Hatzimihail: escenas históricas y mitológicas, representaciones tomadas de tarjetas postales y antiguas litografías o fotografías, paisajes e imágenes de la vida cotidiana.
La colección de veinte obras de Theofilos que se presenta en la exposición pertenece al Banco Emporiki desde la década 1980 y, con excepción de algunos casos aislados, es la primera vez que se presenta en su totalidad al público.
La exposición va acompañada por la obra Theofilos (Atenas 1967), publicada por el Banco Emporiki, bajo la supervisión de Yiannis Tsarouhis y Yiorgos Manousakis, con textos de Yiannis Tsarouhis, que reúne más de 300 obras del pintor.

Además, durante la exposición se proyectará el homenaje que el programa Paraskinio hizo al pintor, titulado "2003 – Theofilos de nuevo?" y dirigido por Lakis Papastathis.

Museo Benaki, (Edificio central), Atenas, Grecia
15/09/2010 - 31/10/2010
www.benaki.gr

Τετάρτη, 15 Σεπτεμβρίου 2010

Ο ΜΕΛΙΣΣΟΚΟΜΟΣ

EL APICULTOR (1986)

Director: Theo Angelopoulos
Música: Eleni Karaíndru
Actores: Marcello Mastroianni, Dinos Illopoulos, Nadia Mourouzi, Serge Reggiani, Jenny Roussea


Un apicultor, Spiros, parte en la primavera parte con su camión en su ronda primaveral. Pero este año es especial: su familia está dispersa, su hija se ha casado y la mujer se va a otra ciudad. y él ha quedado solo. En el camino encuentra una joven pareja que cambiará su vida. La rutina se convierte en aventura cuando Spiro ayuda a un amigo a escapar de una clínica y conoce a una joven muchacha perdida, con quien vivirá una violenta, absurda y atrevida historia de amor.

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Κυριακή, 5 Σεπτεμβρίου 2010

ΓΕΥΣΗ ΘΕΩΝ


Con movimientos impávidos destapó uno de los tres tarros y hundió la cuchara.
La sensación del sabor en la boca le vino como un choque. Por su intensidad. Pero también por el efecto que tuvo. Porque en cuanto P. Rodakís se metió en la boca la cuchara llena, se sintió atacado por una fuerza absoluta y tempestuosa que lo fulminó y lo dejó deslumbrado dentro de una nube de bruma. En la nube apareció un pequeño y vivaz querubín que revolteaba de esquina a esquina, en el momento en que llegaron de lejos los primeros sonidos de una marcha triunfal. El aroma del tarro abierto de derramaba e inundaba el espacio como un gas que de pronto se escapa de su botella, y su presencia era tan manifiesta que P. Rodakís pensó que podía verla; ¿quizá esto era la bruma que lo envolvía?
(…) La bruma se disolvió engullendo también el vivaz angelito mientras que la marcha de las trompetas dejó sitio al ruido de una silla que arriba arrastraba Rosa. Él se hallaba sentado en el suelo con el tarro abierto en su regazo. (…)
No era, lisa y llanamente, la mejor miel que había saboreado nunca. Eso, sin duda. Era a la vez un sabor que de alguna extraña manera influía directamente en un estado de ánimo. No volvió a ver ángeles ni escuchó músicas, pero también esta segunda vez que la probó sintió que le inundaba una emoción y una emanación indeterminada de antiguas sensaciones. Sensaciones no concretas, como las que viven sólo unos pocos segundos en algún sueño y que es difícil para uno de describirlas, incluso evocarlas más tarde, y que puede que las vuelvas a encontrar sólo por casualidad en algún otro sueño. Sea como fuere, era mucho más que un sabor agradable o un aroma logrado.

Vanghélis Hadziyannidis: Las cuatro paredes (Tropismos, 2004)

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