Παρασκευή, 25 Ιουνίου 2010

ΕΠΙΔΑΥΡΙΑ


El Festival de Epidauro
por Maria Jose Rubin
Al norte de la península del Peloponeso se encuentra Epidauro, una ciudad famosa por poseer la mejor acústica teatral del mundo antiguo. Intacto en nuestros días, por su ubicación y la clemencia de la naturaleza, el Teatro de Epidauro es sede cada año de un
festival de teatro antiguo que devuelve a la vida a personajes con veinte siglos de historia.
En septiembre de 1938 se inaugura una tradición que hasta la actualidad congrega visitantes de todas partes del mundo. Electra, tragedia griega, renace con renovada energía en la Orquesta del Teatro Antiguo de Epidauro, sobre las colinas de Argolida. Esta producción teatral nacional fue dirigida por Dimitris Rondiris, en el sitio que mereció ser denominado como el teatro más hermoso del mundo.
Este acontecimiento fue montado por el Club Griego de Turismo, cuyo objetivo era establecer una temporada anual en Epidauro, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial dejó trunca la iniciativa.
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Electra (1938)
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En 1954, dirigido por Dimitris Rondiris, Hippolytos, de Eurípides, dio una nueva inyección de vitalidad al proyecto. Al año siguiente, el Festival de Epidauro fue oficialmente inaugurado, con Hecuba, también de Eurípides, esta vez dirigido por Alexis Minotas. El Teatro Antiguo de Epidauro se transformó así en un sitio de reconocimiento cultural y en un espacio de competencia para las artes.
En 1975, el Festival de Epidauro abrió sus puertas al Teatro Technis, una compañía abocada a la innovación, desde su fundación en 1942. Los pájaros, la legendaria comedia de Aristófanes, dio un nuevo tono a las presentaciones del festival. Desde entonces, muchas otras compañías, nacionales y extranjeras, han sido invitadas a formar parte de este evento majestuoso. Desde 2006, además, son numerosos los teatros que se han sumado a la lista de escenarios a los que el Festival de Epidauro lleva su espectáculo




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Hipólito (1954)

Τρίτη, 15 Ιουνίου 2010

Η ΟΛΥΜΠΙΑΚΗ ΦΛΟΓΑ

La llama olímpica, o fuego olímpico, es uno de los símbolos de los Juegos Olímpicos, y evoca el mito de Prometeo, que habría robado el fuego a Zeus para entregarlo a los mortales. Durante la celebración de los Juegos Olímpicos de la antigüedad, en Olimpia, se mantenía encendido un fuego que ardía mientras duraran las competiciones, siendo esta tradición reintroducida en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928. En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, se realizó por primera vez una marcha de atletas para transportar una antorcha con la llama, desde las ruinas del templo de Hera en Olimpia, hasta el Estadio Olímpico de Berlín.


En los Juegos Olímpicos de Verano de 1928, en Ámsterdam, el arquitecto neerlandés Jan Wils incluyó en el dibujo del estadio olímpico una torre y tuvo la idea de encender en ella una llama durante los juegos. En la ceremonia de apertura, el 28 de julio de 1928, un empleado de la empresa eléctrica de Amsterdam encendió por primera vez la llama de los Juegos Olímpicos de la era moderna en la torre entonces llamada Marathontower (y que se quedó conocida localmente como "cenicero de la KLM").
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1928
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Cuatro años más tarde, en los Juegos Olímpicos de Verano de 1932, volvió a encenderse una llama durante los Juegos en el estadio de Los Ángeles. Durante la ceremonia de clausura se presentó una cita de Pierre de Coubertin que decía: "Que la Antorcha Olímpica siga su curso a través de los tiempos para el bien de la humanidad cada vez más ardiente, animosa y pura"
En 1936, en los Juegos Olímpicos de Berlín, Carl Diem concibió la ceremonia del transporte de la llama Olímpica desde el antiguo local de realización de los Juegos en Olimpia en Grecia, hasta el estadio donde se realizaban los Juegos. Más de 3000 atletas realizaron una carrera para transportar la antorcha desde Olimpia hasta Berlín, donde el corredor Fritz Schilgen encendió la llama en la ceremonia de apertura el 1 de agosto. La carrera de la antorcha pasaría a formar parte de los Juegos Olímpicos
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1936
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Unos meses antes de cada realización de los Juegos Olímpicos (la fecha exacta varía de acuerdo con la duración del recorrido hasta el estadio Olímpico), la llama es encendida en Olimpia, frente a las ruinas del templo de Hera, en una ceremonia que pretende volver a vivir el método usado en la antigüedad y que se destinaba a garantizar la pureza de la llama: actrices que representan sacerdotisas de Hestia colocan una antorcha en la concavidad de un espejo parabólico que concentra los rayos del Sol que, como en la antigüedad, enciende la llama que marcará el inicio de una realización más de los Juegos.
Enseguida, la llama es transferida hacia una urna que es llevada hasta el lugar del antiguo estadio. Ahí la llama se usa para encender la antorcha olímpica, transportada por el atleta que hará el primer recorrido del viaje, y que conducirá la llama a lo largo del recorrido hasta el estadio donde se realicen los Juegos. Si la llama se apaga los juegos seran cancelados por mal presagio
Como prevención, unos días antes se enciende una llama, usando el mismo método, que entonces se mantiene encendida para ser usada si el cielo está nublado el día de la ceremonia. (es.wikipedia.org)
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1936

Σάββατο, 5 Ιουνίου 2010

ΔΕΛΦΙΚΕΣ ΕΟΡΤΕΣ

National Geographic 1927

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Ángelos Sikelianós y su esposa Eva, obsesionados con la tradición griega y la revalorización de las ideas filosóficas antiguas, contemplaron la posibilidad de llevar a cabo de nuevo la conjunción Hombre-Universo, repitiendo los modelos que se daban en la Antigüedad. Así surgió la renombrada Idea Délfica, la organización de un nuevo festival dramático en Delfos. Este festival había de entenderse como un acto religioso de comunión entre lo humano y lo cósmico, el Alma y la Naturaleza.
La ubicación de tales espectáculos en Delfos remite de igual modo al mundo de la Antigüedad , el lugar donde se lleve a cabo tal comunión, siguiendo las pausas de misticismo órfico había de poseer calor materno , representación de la Madre Naturaleza, donde pueden gastarse de nuevo las raíces del espíritu cívico. Delfos, el ombligo del mundo, ha demostrado ser en la historia el lugar idóneo donde ubicar tales manifestaciones, de ahí su vehemencia de demostrar el deber del pueblo griego por organizar unos Festivales Délficos, entendidos como una señal más para todos aquellos que sienten la necesidad inmediata de formar un núcleo espiritual capaz de mantener y desarrollar la atracción de nuestra época hacia lo universal, para una nueva aristocracia espiritual.
La Idea Délfica, iniciada en 1921 con su Primer Discurso Délfico: Λόγος Σπερματικός, se desarrolla principalmente en la obra ensayística de Sikelianós. En 1927 se organizan los primeros Festivales Délficos con la representación de la tragedia Prometeo encadenado, con exposición de arte popular, certámenes gimnásticos en el estadio, bailes tradicionales y desfiles, bajo los tintes marcadamente neoclásicos que inspiraba la Grecia de la época, tales manifestaciones artísticas resumían la concepción nitzscheniana de la tragedia: la conjunción de elementos apolíneos y dionisíacos. Después de algunos ensayos sobre el asentamiento de la Idea y la gestación de una febril creación dramática, se llevan a cabo en 1930 –en el clamor del primer centenario de la nación griega- los segundos Festivales Délficos con la representación de Las Suplicantes, en donde bajo la pauta de Eva Sikelianú y su cuñada Isadora Duncan, confluyen la tragedia antigua, la música bizantina y la cultura de la Grecia moderna.
por Isabel García Gálvez
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